La inflación en Estados Unidos se modera en enero hasta el 2,4%, por debajo de las expectativas
Los precios relacionados con la vivienda fueron los que más empujaron al alza el índice general


Los precios en Estados Unidos se moderaron durante el pasado enero más de lo esperado. El índice general de precios se moderó tres décimas respecto a diciembre hasta el 2,4%, según la estadística oficial difundida este viernes por el Departamento de Trabajo. Se trata del menor nivel de inflación desde abril del año pasado, justo cuando la Administración de Donald Trump aprobó los aranceles indiscriminados a todo el mundo.
El índice de precios se redujo más de lo que esperaban los analistas, que proyectaban una moderación en el entorno del 2,5%. “El índice de todos los artículos, excluyendo alimentos y energía, subió un 2,5% en los últimos 12 meses. El índice de energía disminuyó un 0,1% durante los 12 meses que terminaron en enero. El índice de alimentos aumentó un 2,9% durante el último año”, subraya la Oficina de Estadísticas Laborales a través de una nota.
El dato de inflación se produce dos días después de la publicación de los datos de empleo, que también sorprendieron positivamente a analistas. Estados Unidos creó 130.000 puestos de trabajo durante el pasado enero, casi el doble de lo pronosticado por los economistas. Y la tasa de desempleo cayó hasta el 4,3% evidenciando un sólido comportamiento del mercado laboral tras varios trimestres con un débil comportamiento.
El dato de inflación alivia la presión sobre la Reserva Federal. Tanto la evolución del mercado laboral como la de los precios aportan motivos al banco central para mantenerse a la expectativa y esperar a acontecimientos ante de decidir sobre una nueva rebaja de tipos.
La economía estadounidense parece asentarse en una senda de estabilidad tras varios trimestres de alta volatilidad influida por la errática política económica de la Casa Blanca. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dio un manotazo al tablero geopolítico mundial en abril del año pasado y declaró la guerra comercial con la imposición de aranceles recíprocos a sus principales socios comerciales. El movimiento afectó a las cadenas de suministro globales e impactó en las relaciones comerciales de medio mundo.
El mandatario estadounidense utilizó los gravámenes comerciales como instrumento de negociación para cuestiones diplomáticas y asuntos políticos, lo que en muchas ocasiones propició que en apenas unas semanas decidiera subirlos y bajarlos. Una estrategia que provocó cierto caos comercial.
En paralelo aprobó un programa pare recortar gasto supuestamente superfluo del gobierno federal. Pero el resultado fue el despido de más de 250.000 funcionarios federales, lo que impactó en el mercado laboral. También aprobó una ley con rebajas de impuestos y aumentos de gasto para defensa y control de la migración.
En el mes, los precios aumentaron un 0,2%, según informó la Oficina de Estadísticas Laborales de EE UU. “Los precios de los gastos relacionados con la vivienda subieron un 0,2% y fue el factor más importante en el aumento mensual de todos los artículos”.
Los alimentos también escalaron un 0,2% durante el mes, al igual que el índice de alimentos en el hogar. Estos aumentos fueron parcialmente compensados por el índice de energía, que cayó un 1,5% en enero.
Entre los precios que más aumentaron durante el mes se incluyen: tarifas aéreas, cuidado personal, recreación, atención médica y comunicación. Por su parte, los precios de automóviles y camionetas usados, muebles y operaciones del hogar y los seguros de vehículos de motor estuvieron entre los principales índices que disminuyeron.
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