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El Banco Europeo de Inversiones destinó un 50% más de crédito a vivienda asequible en 2025

La entidad presidida por Nadia Calviño concedió 5.200 millones para esa finalidad. Los préstamos totales concedidos a España sumaron 13.800 millones

Las concesiones de crédito del Banco Europeo de Inversiones (BEI) al sector de la vivienda empiezan a despegar. Han crecido un 50% en 2025 hasta llegar a los 5.200 millones de euros, según los resultados presentados este jueves por su presidenta, Nadia Calviño. En la foto más amplia, también se observa que el papel de la principal entidad crediticia de las instituciones europeas creció el año pasado, cuando se dieron créditos nuevos por 100.000 millones. Este “récord”, como ha destacado Calviño en reiteradas ocasiones, ha elevado el balance del banco hasta una cantidad cercana a los 600.000 millones.

Las dificultades de acceso a la vivienda en muchas ciudades europeas ha llevado a las instituciones europeas a buscar cómo actuar en un campo en el que apenas tienen competencias, una situación que se parece mucho a la vista con la defensa en los años antes. Y como ha sucedido con la seguridad, donde más margen de acción tienen es en la financiación de proyectos. Por eso, tanto en vivienda como en defensa el BEI se ha convertido en una herramienta que ha permitido actuar.

Así en el último año, el crédito para proyectos de vivienda asequible que promueven nueva construcción, las reformas o la innovación en el sector −una entidad financiera de desarrollo como el BEI no concede hipotecas ni préstamos para el consumo− ha aumentado un muy significativo 50%. Ese incremento ha llevado al BEI a elevar los préstamos al sector de 3.300 millones a 5.200 millones. Con ese dinero concedido se han podido movilizar unos 11.700 millones, según los cálculos de la propia entidad.

Todavía mayor ha sido el salto en defensa, un campo en el se ha llegado a 4.000 millones en créditos partiendo de 1.600 millones en 2024. Señala el BEI que con este crédito ha llegado a movilizar una inversión que alcanza los 13.800 millones.

No obstante, y pese al simbolismo del crédito concedido a estos sectores por el protagonismo ganado en los últimos años en el debate público, los grandes destinatarios de las inversiones del BEI son las grandes infraestructuras de todo tipo, como es tradicional en esta entidad. Por ejemplo, las redes eléctricas han consumido 11.900 millones; las renovables, 9.800 millones; las infraestructuras sociales (hospitales o escuelas), 10.300 millones. También la tecnología (semiconductores, redes de telecomunicación o la computación cuántica) han absorbido una cantidad muy significativa de créditos: 22.000 millones.

Por lo que respecta a la distribución de crédito por los Estados miembros, se observa que España ha sido el principal destinatario del crédito gestionado por el BEI: 13.800 millones. Hay que señalar aquí un asterisco. En esa cantidad, se incluyen 2.900 millones que proceden del fondo de recuperación. El Gobierno buscó la ayuda de entidades como el BEI (también el ICO, el banco público de inversión) para distribuir los créditos que la Comisión Europea da a España por la aplicación de su plan de recuperación y ahí encajan esos casi 3.000 millones.

El español no ha sido el único Gobierno que ha recurrido al BEI para que colabore en el desarrollo de su plan de recuperación. El balance presentado por la institución presidida por Calviño evidencia que también Francia (121 millones), Grecia (878 millones) o Italia (43 millones) lo han hecho.

En el caso de España, si se resta ese dinero, los créditos provenientes de los recursos propios del BEI ascienden a 10.800 millones. Esta última cifra es más baja que la de 2024: 12.300 millones. Teniendo en cuenta solo el dato neto, la foto de los países que más créditos reciben de esta entidad se parece mucho a la foto tradicional: Francia (13.000 millones), Italia (12.300 millones) y España (10.800 millones).

Durante 2025, la entidad que preside Calviño ha vuelto a mantener la máxima calificación crediticia para sus emisiones de deuda, es decir, la triple A de las agencias calificadoras. Aunque esto pueda parecer solo un detalle, este es uno de los debates que siempre hay en torno al BEI, un banco cuyos accionistas son los Estados miembros con un reparto de capital que viene a corresponderse de forma aproximada al tamaño del PIB. Alemania, Países Bajos y otros países que suelen alinearse en el bando del rigor fiscal reclaman que se mantenga esta posición. Otras capitales, en cambio, desearían que el banco asumiera algo más de riesgo en la concesión de créditos, lo que podría poner en peligro esa calificación.

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