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Registradas varias oficinas del Deutsche Bank en Fráncfort y Berlín por sospecha de blanqueo de capitales

La prensa local apunta a la actividad bancaria del multimillonario ruso Roman Abramóvich entre 2013 y 2018

Las autoridades alemanas registraron este miércoles la sede central del Deutsche Bank en Fráncfort y las oficinas de la entidad financiera en Berlín por sospecha de blanqueo de capitales y otras acusaciones relacionadas con la Ley de blanqueo de capitales, según informó la Fiscalía de Fráncfort.

La investigación se dirige “contra responsables y empleados del Deutsche Bank hasta ahora desconocidos”. De acuerdo con la Fiscalía, la mayor entidad financiera de Alemania mantuvo en el pasado relaciones comerciales con empresas extranjeras sospechosas de “haber sido utilizadas con fines de blanqueo de capitales en el marco de otras investigaciones”. La Fiscalía especializada en delitos económicos de Fráncfort lleva a cabo la investigación junto con la Oficina Federal de Investigación Criminal (BKA). Para aclarar más los hechos, se ejecutó una orden de registro del Juzgado de Primera Instancia de Fráncfort en las oficinas del banco.

El Deutsche Bank, que mañana jueves presentará su balance de 2025 en una rueda de prensa en la que el presidente del consejo de administración, Christian Sewing, quiere presentar los mayores beneficios en muchos años, se limitó a informar sobre los registros sin querer dar más detalles al respecto. “Confirmamos que la Fiscalía de Fráncfort está llevando a cabo una operación en las oficinas del Deutsche Bank. El banco está cooperando plenamente con la Fiscalía”, declaró un portavoz.

Según el periódico Süddeutsche Zeitung, las sospechas de blanqueo de capitales se refieren a transacciones realizadas entre 2013 y 2018 y están relacionadas con un antiguo cliente destacado del banco, el multimillonario ruso Roman Abramóvich, sancionado por la Unión Europea desde marzo de 2022 debido a sus estrechos vínculos con el presidente ruso, Vladímir Putin, y su connivencia con los ataques a la integridad territorial en Ucrania.

Al parecer, el Deutsche Bank presentó con retraso a las autoridades una o varias notificaciones de sospecha de blanqueo de capitales relacionadas con empresas del oligarca. Los bancos están obligados a notificar inmediatamente los pagos sospechosos a las autoridades competentes, de lo contrario, se enfrentan a multas considerables. Al parecer, el caso en cuestión se refiere tanto a pagos que llegaron al Deutsche Bank a través de un banco corresponsal ruso como a una relación comercial anterior con empresas del propio Abramóvich.

De acuerdo con los medios alemanes, la Fiscalía General de Fráncfort lleva también tiempo investigando al oligarca ruso. En respuesta a las preguntas de los medios, la autoridad confirmó en 2025 que estaba llevando a cabo una investigación “contra un empresario de 58 años de la Federación Rusa” por sospecha de delito según la Ley de Comercio Exterior. Dicho procedimiento sigue en curso.

La UE estableció que Abramóvich ha asegurado su fortuna gracias a sus estrechos vínculos con el presidente ruso y, como consecuencia de las sanciones, ha tenido que poner a la venta sus acciones del club de fútbol londinense FC Chelsea. Según un informe de la plataforma OCCRP, las autoridades de Jersey también están investigando al oligarca por sospecha de blanqueo de capitales.

Las acusaciones de no prestar suficiente atención al tema y de presentar con retraso las notificaciones por sospecha de blanqueo de capitales han causado repetidamente problemas al Deutsche Bank. A finales de abril de 2022, por ejemplo, investigadores de la fiscalía, la Oficina Federal de Investigación Criminal (BKA) y la autoridad de supervisión financiera Bafin registraron la sede central del banco en Fráncfort. Asimismo, la Bafin envió temporalmente al banco a un representante para supervisar los avances en la lucha contra el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo.

El último caso conocido es una multa de siete millones de euros que el Deutsche Bank tuvo que pagar por las transacciones de un tío del gobernante sirio Bachar el Asad, en las que el banco actuó como banco intermediario. La entidad aceptó la multa y declaró que el tío nunca había sido cliente del banco.

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