Parmalat financió a toda la clase política italiana para ganarse apoyos

Calisto Tanzi hizo todo lo posible por granjearse la amistad y el apoyo de la clase política italiana. El hoy ex presidente de Parmalat ayudó a los dirigentes de la derecha, el centro y la izquierda con patrocinios, inversiones publicitarias en diarios de partido y televisiones, donaciones electorales y compras de acciones de empresas más o menos ligadas a partidos o líderes políticos.
Un ejemplo: cuando Silvio Berlusconi llegó por primera vez al poder, en 1994, Parmalat aumentó de forma notable sus anuncios en las televisiones de Fininvest, el holding del jefe del Gobierno. Pero esos gastos, legales y detallados ayer por el diario La Repubblica, no le sirvieron de nada cuando su grupo alimentario inició el desplome.
En noviembre pasado, con Parmalat al borde de la insolvencia, visitó a Berlusconi para pedirle ayuda. Éste, según relató el propio Tanzi a los fiscales, le respondió que no podía interceder ante los bancos porque carecía de influencia y se puso a hablar de fútbol. La entrevista duró apenas un cuarto de hora.
Calisto Tanzi financió en al menos una ocasión el periódico Il Foglio, cercano a Berlusconi, y en varias ocasiones ayudó al diario Il Manifesto, del Partido de los Demócratas de Izquierda (ex comunistas); puso dinero en una sociedad inmobiliaria de un arquitecto amigo del entonces presidente de la República, Oscar Luigi Scalfaro; entró como accionista en la sociedad de estudios Nomisma, dirigida por Romano Prodi... También fue generoso con dirigentes políticos de Argentina, Uruguay y Venezuela, países donde Parmalat estaba presente.
Las investigaciones sobre la quiebra fraudulenta de Parmalat condujeron el jueves, por otra parte, a una nueva imputación. Uno de los abogados de Tanzi, Michele Ributti, fue acusado de blanquear al menos un millón de euros que Tanzi no había declarado al fisco.
En cuanto a los afectados por la crisis de Parmalat, el comisario europeo de Agricultura, Franz Fischler, se reunió ayer en Bruselas con los sindicatos agrícolas italianos para tratar los problemas de los productores. Fischler indicó a los representantes de las organizaciones agrícolas que sus servicios están examinando las actuales ayudas que existen para compensar a los productores y a las cooperativas, afectadas por el escándalo, a quienes no se les ha pagado su leche.

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