El delito de disentir
El jueves me desperté con una noticia que me dejó helado: por orden del juez Garzón habían sido detenidas una serie de personas relacionadas con la fundación Joxemi Zumalabe y el movimiento soberanista vasco. Me quedé helado no sólo porque conozco a algunos de los detenidos, sino por el cargo que se lanza contra ellos: "preparar actos de desobediencia civil". Es conocido, al menos desde la época de Thoreau, que la desobediencia civil puede llevar a quien la practica a la cárcel. En nuestro país lo saben bien los insumisos que desde hace más de diez años han desobedecido, siempre desde posturas no violentas (ésta es una de las características de la desobediencia civil), las órdenes de incorporarse al servicio militar obligatorio y a la prestación sustitutoria.Lo realmente novedoso, y preocupante, es que el mero hecho de preparar acciones de desobediencia civil sea motivo de prisión. Que se juzgue no ya el acto, sino la potencia, el mínimo atisbo de disidencia. Por otra parte, para cualquiera que, como yo, haya estado o esté ligado a algún movimiento social en el País Vasco, la acusación de vinculación entre la Fundación Joxemi Zumalabe y ETA sólo puede causar hilaridad, si no fuera porque el tema es muy serio. Los valores democráticos están amenazados en nuestro país, qué duda cabe. Pero no sólo por ETA.- . .
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