Listas
El que espera, desespera. Y, a la vista de las cifras publicadas en los últimos días por este periódico, son muchos los valencianos que desesperan en las interminables listas de espera que registra nuestra sanidad pública. Muchos más -más del doble- de los que oficialmente reconoce la Administración, que hace sólo tres semanas ofrecía unas cifras que se han visto desmentidas ahora, sin que, por el momento, ningún responsable haya salido a dar públicas explicaciones. El nuevo consejero de Sanidad, Serafín Castellano, cuya primera aparición pública tras ser nombrado estuvo dedicada casi monográficamente a este asunto, salió ayer -eso sí, con la boca pequeña- con el argumento de que las listas de espera quirúrgicas sólo contabilizan a los pacientes que son sometidos a "anestesia general o locorregional". Pero no rebatió lo principal: que hay más de 24.000 personas pendientes de una intervención quirúrgica. El consejero parece más preocupado por localizar la procedencia de los datos publicados que por el hecho de que éstos le desmienten claramente, cuando su obligación es, o bien refutarlos, o, si no puede hacerlo, presentar su dimisión. Porque esos datos indican que los responsables de nuestra sanidad pública han engañado a la sociedad valenciana. Y vienen a demostrar que la política aplicada desde el año 1995 por el Consell del PP, que convirtió la reducción de las listas de espera sanitarias en una de sus bazas electorales, con la aplicación del controvertido plan de choque, no sólo no ha logrado reducir el número de valencianos que se encuentran pendientes de algún tipo de intervención quirúrgica, sino que incluso lo ha incrementado. El asunto es grave y la polémica no ayuda precisamente a resolverlo. Mientras tanto, miles de valencianos desesperan y ven cómo se retrasan una y otra vez las intervenciones quirúrgicas. Muchos ven agravadas sus dolencias durante ese tiempo de espera. Pero algunos, como también se ha informado recientemente, mueren antes de ser atendidos. Y es que si en el mundo de la judicatura se dice que una justicia lenta acaba por ser injusta, en el de la sanidad, la lentitud puede resultar mortal.
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