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Comunistas y verdes se disputan un mayor peso en el Gobierno galo

El próximo 29 de agosto, en La Rochelle, el primer ministro francés, Lionel Jospin, debe revelar en qué va a consistir el programa de su Gobierno hasta el final de la legislatura, el 2001. Se trata de un ejercicio de equilibrismo, de continuidad -el paro se reduce, la inflación está por debajo del 1%, el crecimiento del PIB ronda el 2,5%-, pero que necesita novedades. El problema es que la derecha, tras sus tres fracasos consecutivos -en las legislativas de 1997, las regionales del año siguiente y las europeas de este-, no es enemigo, no sirve de referente para movilizar al electorado, y dos de sus socios en la coalición de Gobierno, verdes y comunistas, se disputan un papel más importante en el Ejecutivo. "Hoy, la izquierda no corre el riesgo de ser derrotada por la derecha, pero puede serlo por los impuestos y las tasas sociales", ha afirmado Laurent Fabius, el socialista que preside la Asamblea Nacional. Fabius es un viejo rival de Jospin y no deja pasar la oportunidad de poner al Gobierno en un aprieto. El crecimiento ha hecho que los ingresos fiscales del primer semestre de 1999 superen en 9.150 millones de euros (1,5 billones de pesetas) los del ejercicio anterior, y a Fabius le ha faltado tiempo para formular una propuesta: los ingresos suplementarios hay que dividirlos en tres, "un tercio sirve para bajar los impuestos, el otro para reducir el déficit y el último para financiar las jubilaciones".Los verdes, con su casi 10% de votos en las últimas elecciones europeas, consideran injusto sólo controlar un ministerio frente a unos comunistas que no alcanzaron el 7% pero que cuentan con tres ministros.

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