Las epidemias empiezan a diezmar a los miles de refugiados que huyen de Kosovo
España acogerá entre 7.000 y 10.000 personas expulsadas de su tierra por Milosevic
La catástrofe humanitaria que se temía entre los refugiados que huyen de la represión serbia en Kosovo empieza a hacerse realidad. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) ha detectado ya brotes de cólera, meningitis y otras enfermedades contagiosas. Según ese organismo, unas 10 personas mueren cada día. La comunidad internacional responde dando acogida a los refugiados. De hecho anoche, un centenar de kosovares llegaron a Turquía. José María Aznar anunció ayer que España también está dispuesta a aceptar un número de refugiados que algunas fuentes oficiales cifran entre entre 7.000 y 10.000.
La OTAN, mientras tanto, prosiguió ayer sus ataques, que alcanzaron dos objetivos militares vitales: el cuartel general del Ejército del Aire, en Belgrado, y el mando del Tercer Cuerpo de Ejército, en Nis, encargado de las operaciones militares en Kosovo. La pasada madrugada las autoridades serbias informaron que los bombardeos habían causado daños importantes en la central térmica de Novi Sad, la segunda ciudad más importante de Serbia, y destrozos en un puente en Sombar y en el aeropuerto de Nis. La Alianza Atlántica decidió ayer el envío a Albania de 24 helicópteros norteamericanos Apache, que serán utilizados para atacar desde baja altura concentraciones de artillería y de tropas serbias en Kosovo, lo que podría suponer un giro decisivo al conflicto. De este modo, el Gobierno de Albania se alinea junto a uno de los bandos.


























































