Un Bernabéu rendido vuelve a pitar a Vinicius, culpa a Camavinga y silba a Mbappé
El brasileño, que pide perdón a la grada tras anotar el segundo gol del Real Madrid, recibe la crítica de una parte de la grada que le tiene señalado


El Bernabéu huele a una extraña mezcla de tristeza, resignación y enfado. El empedrado, con más asientos vacíos de lo normal, recibió a los jugadores contra el Alavés en silencio, como si aquí no hubiera pasado nada; sin embargo, en cuanto el balón se puso en circulación, un sector hizo ver que sí habían pasado cosas que no pensaba dejar pasar. De nuevo, con Vinicius en la mirilla y, esta vez, con Camavinga en el disparadero y con algunos pitidos a Mbappé. El francés había salido limpio de las enormes broncas del invierno, pero este martes no se libró.
La gente, sobre todo, está rendida y cansada después de una temporada depresiva que se quedó hueca a falta de siete jornadas. Atrás quedaron aquellas tardes de furia y fuego de enero y febrero; pero si hay que protestar, el graderío lo tiene claro: Vinicius continúa siendo el principal señalado, unido estos días en este fatal destino a su amigo Camavinga, expulsado en Múnich, retratado en Mallorca y que este martes acabó aplaudiendo a la grada en un intento de acercamiento.
El galo salió en el minuto 63 con el cartel de culpable colgado del pecho. Cada vez que intervino, silbidos. “Tiene mucha personalidad y una gran experiencia pese a su juventud. Siempre que lo necesite, va a saltar. Tiene la confianza del entrenador, del club y seguro que también de la afición”, reaccionó Álvaro Arbeloa, que también se refirió a los pitos sobre Vinicius.
“Estoy seguro y espero que se quiera queda muchos años en el Madrid”, afirmó sobre una renovación que todavía no se ha concretado después de muchos meses de negociaciones. Al técnico le preguntaron por qué un sector de la afición sigue silbando al extremo y su respuesta fue una evasiva. “No tengo la sensación de que sea algo generalizado ni que pase todos los días ni que sea solo con Vinicius. Cuando me han silbado en mi época de jugador, lo veía como un signo de exigencia. Lo que me alegra es que ha vuelto a cambiar los primeros pitos por aplausos. Cuenta con el cariño de la afición”, aseguró.
Pese al análisis amable de la situación con Vini, la realidad es que en cuanto le llegó la primera pelota, del muro azul de butacas bajó una ráfaga de pitos acusatorios. Su escasa eliminatoria frente al Bayern empeoró su imagen ante una parte de la afición que lo tiene tachado desde el pasado diciembre, el momento en que el proyecto de Xabi Alonso empezó a estar condenado a la extinción. La imagen de su grave desaire al técnico tolosarra en el clásico lo sigue persiguiendo como foto destacada del hundimiento blanco. La reacción de Vini este martes fue no rechistar y pedir perdón dos veces después de anotar el 2-0. En cuanto vio que la pelota había superado a Sivera, no lo celebró y juntó las dos manos en señal de disculpas. Para esas alturas, la gente ya le había dado una tregua.
Otra suplencia de Carvajal
A los primeros pitos que recibió el extremo le siguieron los que le cayeron también a Kylian. El nivel de decibelios fue menor, pero los silbidos resultaron una novedad y el aviso para el francés de que una buena cantidad de goles ya no es todo para un núcleo de la hinchada. A la media hora acumuló otro tanto y el galo tampoco lo celebró. Nada con la grada y apenas unas sonrisas con sus compañeros después de que su disparo tocara en un rival. Y justo antes del intermedio, volvió a escuchar pitidos tras cerrar sin acierto una contra.
La gente no tiene muchas ganas de nada en la Castellana. Con el estadio medio vacío, muchos silbaron al término del encuentro, pero la protesta apenas tuvo recorrido. Y mientras una parte muestra su enfado, continúa el zumbido de la grada de animación, controlada por el club y convertida en un cuerpo extraño que sigue los encuentros al margen del resto del anfiteatro. Lo que no se escuchó en esta ocasión fueron gritos contra el palco, algo que sí había ocurrido en las anteriores pitadas.
En medio de la tristeza general, Militão se retiró a los vestuarios antes del intermedio tras notar “una especie de calambre en la parte posterior del muslo”, según el club, que le restó importancia después de la primera exploración. En la defensa, Carvajal acumuló otra suplencia en sus últimas aspiraciones de subirse al Mundial. “Voy a pensar lo mejor para mi equipo”, sentenció frío Arbeloa.


























































