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El Bernabéu dedica una bronca de época a los jugadores, se ensaña con Vinicius y suena el “Florentino dimisión”

La afición blanca, que también señala de manera especial a Bellingham, se levanta contra el equipo y no indulta al presidente

Fue una bronca de época en el Bernabéu, de las que marcan un punto de inflexión en la temporada, y en el futuro inmediato del equipo y del club. Habría que tirar muchos años hacia atrás para encontrar un levantamiento tan grande del estadio merengue contra los suyos. La pitada fue enorme en cuanto el equipo pisó el césped y el gran señalado sobre el campo fue Vinicius, con quien la gente se cebó sin descanso y lo apuntó como el gran responsable en el vestuario de la crisis del Madrid. Uno de esos episodios, con toda la furia del estadio cayendo sobre él, que probablemente marca la carrera de un futbolista en el Madrid. Jude Bellingham, aunque sin llegar estos extremos, tampoco se libró de la censura.

Nadie estaba libre del cabreo de la grada y la protesta escaló hasta el palco. Una década después, volvió a escucharse en la Castellana el cántico de “Florentino dimisión”. Ocurrió en el minuto cinco y al descanso, después de otra primera parte pésima de fútbol, con gritos de “fuera, fuera” y algunos pañuelos blancos al aire. Curiosamente, siguiendo en directo todo el incendio en directo se encontraba Carlo Ancelotti.

La tensión era máxima para conocer la respuesta del anfiteatro. La pitada se daba por descontada, solo faltaba ver hasta dónde llegaría y con qué intensidad. Ni el presidente se libró. No fueron mayoría, pero tampoco pocos los que apuntaron al presidente. “El Florentino dimisión” no sonaba en Chamartín desde la 2015-16, entre el final de Rafa Benítez y los inicios de Zinedine Zidane, antes de las tres Champions seguidas (2016, 17 y 18) y después de seis temporadas completas en las que el conjunto blanco solo había ganado una Liga, dos Copas y la décima Champions ante el mejor Barcelona. En aquellos tiempos, se pudo ver, incluso, a la seguridad privada contratada por el club impidiendo dentro del estadio que algunos aficionados mostraran pancartas hechas a mano contra el presidente. Este sábado, las cámaras de Movistar captaron el momento en que Florentino Pérez escuchó cómo una parte nada despreciable del estadio le reprobaba. “¿Va por mí?”, se le entendió que le decía a la persona que estaba a su lado. “Sé de dónde vienen esos pitos y campañas, es de gente que no quiere al Madrid”, aseguró Álvaro Arbeloa.

Bellingham también recibió una dosis especial del enfado del anfiteatro, pero el gran acusado sobre el césped de esta tarde de furia y cuentas pendientes fue Vinicius, pitado hasta cuando tiró a portería. El extremo se retiró corriendo a los vestuarios nada más terminar el duelo. Arbeloa, que aseguró que respetaba la reacción de la grada, no respondió a la pregunta de por qué el brasileño sufrió semejante tormenta. Sí lo puso como ejemplo –“es valiente, tiene carácter y lo que ha hecho él no lo han hecho muchos”-, y avisó de que exigirá a sus compañeros que le den “el máximo de balones posibles porque es el más desequilibrante del mundo”. Bellingham todavía aguantó con el resto del equipo en el terreno de juego y se fue a la ducha de la reflexión dando unas palmaditas a la grada. Para él, la jornada también supone un aviso serio.

La grada de animación cumple las instrucciones

Después de 16 meses asistiendo casi siempre en silencio al declive del equipo, el Bernabéu expulsó en una sola tarde de forma muy virulenta el hartazgo acumulado. Con una excepción, la grada de animación. Controlada y dirigida por el club desde su creación en 2014, siguió las instrucciones superiores y se mantuvo en silencio con los jugadores. Un acatamiento de las órdenes que enfadó a una parte importante del resto del estadio. Tanto que cuando nada más empezar el partido los 1.500 seguidores situados en el fondo sur (con la indumentaria blanca, como indica la entidad) empezaron a cantar “Madrid, Madrid”, muchos los abuchearon.

Mientras una parte muy notable de los 70.104 aficionados que asistieron al Bernabéu se cobraba las facturas pendientes con los jugadores, y algunos también con el palco, ellos siguieron como si la jornada fuera una más. En la previa, habían recibido el consejo de que se mantuvieran al margen de los pitos. Su mayor enfado fue recurrir al “hay que echarle huevos”, como muchas otras veces desde hace lustros. En el descuento le cantaron a Arbeloa y se llegaron a escuchar algunos silbidos, más a la grada que al nuevo técnico.

Huijsen y Valverde, también bajo el foco

Que la tarde iba a ser un ajuste de cuentas quedó claro en cuanto Courtois salió a calentar una hora antes. El belga, una de las excepciones en la caída a los infiernos del Madrid, se libró de los pitidos durante el encuentro, pero la gente acudió tan dispuesta a mostrar su queja que llegaron a escucharse silbidos en el momento en que el belga apareció sobre el césped con las gradas casi desiertas.

Desde ese instante, el enfado, y en ocasiones la ira, dominó la tarde. Cuando el resto del equipo salió a calentar, cuando se retiró al vestuario (casi a la carrera), cuando regresó para el partido, cuando se llegó al descanso… Y otros de los señalados fueron Huijsen y Valverde. El uruguayo, uno de los que más exhibió su distancia con Xabi Alonso. El enfado con ambos, en todo caso, no alcanzó los decibelios por Bellingham y mucho menos por Vinicius. El brasileño ya había sido silbado contra el City y Sevilla, y esta vez estuvo en la diana cada vez que tocó el balón. Sin perdón de muchos para el brasileño.

La gente acudió con la lista de acusados y en ella no estaban Camavinga, Asencio, Carreras, Mbappé, Tchouameni, Courtois ni Gonzalo García. Los únicos aplausos fueron para los canteranos Gonzalo y Asencio. Álvaro Arbeloa también pasó de puntillas. “Nada que reprochar a la afición. Todo lo contrario, somos nosotros los que tenemos que dar mucho más”, cerró el entrenador blanco, consciente de que tiene mucho tajo por delante.

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Sobre la firma

Lorenzo Calonge
Licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra. Desde 2018, en la sección de Deportes de EL PAÍS y desde 2020, en la información del Real Madrid. También cubro balonmano.
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