UN RECESO EN LA BATALLA.
Melissa Annolan, mecánica de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, originaria de Nueva York, tomaba ayer el sol en la cabina de un cazabombardero F-14. El avión estaba aparcado en la cubierta del portaaviones Enterprise, que navega por el golfo Pérsico, desde donde los aparatos norteamericanos atacaron ayer, por cuarto día consecutivo, instalaciones militares e infraestructuras civiles de Irak.


























































