Transformar el Ulster
Cuando un periodista de televisión preguntó a Chrissie Quinn si consideraba que el ataque con bombas incendiarias que mató a sus tres hijos podría cambiar algo en Irlanda del Norte, la respuesta fue "no". Su pesimismo es comprensible, pero injustificado. La muerte de sus hijos, por la cual siete protestantes han sido ya detenidos, puede ayudar a transformar y mejorar Irlanda del Norte. Y la razón no es únicamente que la opinión pública está horrorizada. También lo es que el proceso de paz esté funcionando, proporcionando tanto a la región como a sus líderes una alternativa a la violencia. (...) El año pasado, una prohibición similar causó cinco días de disturbios protestantes. (...) Este año el llamamiento a la revuelta y los ataques con bombas pudieron haber ocasionado una crisis parecida. No sucedió porque los principales partidos vieron beneficios políticos en calmar las emociones y no en atizarlas. (...) Y más importante aún, los líderes protestantes comenzaron a deshacer sus fuertes lazos con los radicales. En 1995, David Trimble llegó al liderazgo del principal partido de Irlanda del Norte después de marchar de manera desafiante en el desfile de la Orden de Orange, que él lideraba. Sin embargo, este año, Trimble, nuevo primer ministro de Irlanda del Norte, se acercó a Portadown acompañado de su segundo, Seamus Mallon, de confesión católica. Después de las bombas, pidió a los grupos que se marcharan a casa y la manifestación en apoyo de la Orden se frustró. (...)
20 de julio


























































