Castro prohíbe la venta a las iglesias de productos como vajillas o alcohol
El Ministerio de Comercio Interior de Cuba ha emitido una peculiar y polémica resolución que prohíbe la venta al por mayor a las iglesias e instituciones religiosas de electrodomésticos, "vajillas", "confituras", artículos eléctricos, de ferretería y bebidas alcohólicas, entre otros productos. La regulación establece también restricciones y cuotas para la compra mayorista de artículos de primera necesidad para abastecer los "hogares de ancianos, niños e impedidos físicos, sanatarios y leprosorios". A partir de ahora, las iglesias podrán comprar mensualmente en la empresa del Estado que vende a precios preferenciales (un 30% más bajo que el de las diplotiendas y establecimientos de dólares) cuatro jabones de tocador, cuatro de lavar, "un frasco" de champú, un "tubo" de desodorante, un tubo de pasta dental, cuatro cuchillas de afeitar, cuatro rollos de papel higiénico, seis escobas y seis bayetas.
La nueva regulación ha provocado preocupación y malestar en todas las iglesias, desde la católica a las protestantes, pasando por las afrocubanas. Fuentes de Cáritas, que da ayudas directas a 17.000 ancianos en toda la isla, señalaron que lo que más les preocupa es, qué va a pasar a partir de ahora con la compra de alimentos, sobre todo con la leche en polvo.
El Gobierno ha justificado la medida por las "limitaciones" del periodo especial y las irregularidades en las que habían incurrido algunas iglesias, que compraban los productos baratos para revenderlos luego a la población con un amplio margen de ganancia. La medida se ha tomado mientras se prepara la visita del Papa, que tendrá lugar el próximo mes de enero.


























































