Bandas organizadas
Vivo en el centro de Madrid. Continuamente oigo y veo a mi alrededor historias de tirones de bolsos, de atracos a la salida de restaurantes, de robos en el metro, en fin, de todo tipo de agresiones.Por lo visto ya no se trata sólo de rateros aislados, sino de bandas organizadas, lo que es de más importancia y mucho más alarmante.
Salir a la calle se ha convertido en un acto de valentía. Los bolsos tienen que ir cruzados, las tarjetas de crédito escondidas y el calzado debe ser sin tacón para poder ir más deprisa. ¡Y no hablemos de los comerciantes de la zona!, que aun estando permanentemente en guardia no pueden evitar el peligro de este tipo de agresiones a cualquier hora.
De nada parecen valer los esfuerzos de tantos como salimos en manifestación para exigir esa seguridad a la que tenemos derecho, pues nos la merecemos, entre otras razones, con el pago de nuestros impuestos.
Es triste constatar, y más en democracia, que los ciudadanos corrientes de la Villa padezcamos una crónica desprotección, que compartimos, por cierto, con los turistas de la zona a los que se refería don Angel Álvarez en su carta al Director publicada en EL PAÍS, del pasado 3 de febrero.-


























































