El líder del PP catalán cree compatibles su crítica y la alianza con los nacionalistas

Aleix Vidal-Quadras asistió ayer, tal y como tenía previsto, al seminario ¿A qué llamamos España?, organizado por Javier Tusell en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander, y leyó su polémico discurso sin saltarse una coma. Antes de entrar en el aula, el presidente del PP en Cataluña ofreció a los periodistas algunas explicaciones y matices."Hay un principio de división del trabajo", señaló Vidal-Quadras, "por el que el Gobierno gobierna y otros tratamos de mantener viva la llama de las convicciones". El Partido Popular, recordó, no sólo es la formación gobernante, sino también un vehículo ideológico que "representa a una corriente social".
Matizó el político que lo que le parece "grave e insidioso" no son los partidos nacionalistas, sino el propio "nacionalismo identitario", esto es, el apoyado en la lengua, las costumbres y el territorio. Pero Vidal-Quadras arruinó el matiz acto seguido, al señalar que "hasta hoy, CiU era un ejemplo de ese nacionalismo identitario".
El presidente del PP catalán no ve contradicción entre sus palabras y el pacto de gobierno que asocia a su partido con CIU: "El pacto con Pujol no ha modificado ni modificará un ápice las convicciones, los principios, el sistema de valores y la idea de España del PP catalán". También señaló que el Gobierno de Aznar no ha aplicado una sola medida que no estuviera ya en su programa electoral.
Concluyó Vidal-Quadras que "Cataluña es parte importantísima y entrañable de España", además de una comunidad autónoma con "peso histórico, político y cultural".


























































