Repugnante
Escribo indignada ante el trato que recibió una chica marroquí cuando entregaba un paquete en Correos el 2 de febrero de 1996 para mandárselo a su hermano a un pueblo de Marruecos. Fátima no acertaba a poner el paquete como el funcionario le pedía. Después de mirarla varias veces con cara de odio y superioridad, por fin el paquete pasó al otro lado.Entonces, el funcionario empezó a hablar a tal velocidad que Fátima no se enteraba de nada, así que cogió los cinco impresos que la dieron y se acercó a mí haciendo un gesto en el aire como si tuviera un bolígrafo en la mano; saqué el bolígrafo y me puse a rellenar los impresos; inmediatamente el funcionario me explicó las casillas que tenía que rellenar.
Por fin, Fátima pudo entregar el paquete para su hermano Abdeslam, me dio las gracias y se marchó. Es indignante que te traten así aquí o en cualquier parte del mundo, y más si encima no tienes el idioma para defenderte. Entonces la gente se vuelve repugnante.-


























































