De Auschwitz a Hiroshima
Las justificaciones, a veces, hacen más daño que la propia falta. Por si no bastaran los olvidos de Lech Walesa en los primeros discursos conmemorativos de la liberación de Auschwitz, sus colaboradores han creído oportuno dar una explicación. ( ... ) Walesa tiene preocupaciones de trastienda. No puede, por consiguiente, acordarse de que cerca de un millón de judíos murieron en las cámaras de gas de Auschwitz. Poco importa que, a última hora, se le arrancara una frase sobre "el sufrimiento de las naciones y, en particular, de la nación judía". La metedura de pata del hombre de Gdansk quedará como una. de las peores de su carrera política. ( ... ) Pero hay que interrogarse sobre todo ( ... ) por esa incapacidad de asumir este pasado reciente.El debate que agita Estados Unidos es ilustrativo a este respecto. Tras el 6 de junio, tras los campos de concentración, Yalta y el 8 de mayo vinieron Hiroshima y Nagasaki. ¿De qué forma conmemorar este horror? ( ... ) La explicación oficial es puesta en entredicho por un buen número de historiadores; quizá la actuación de Truman se debiera al deseo de atemorizar a los rusos. Visto del lado japonés, de los descendientes de las víctimas, el discurso de Washington puede parecer un tanto simple. ( ... ) ¿Por una "buena causa", la nuestra? Después de todo, subsiste una cuestión: cómo asumir ese horror, el de los otros y el nuestro.
, 4 de febrero


























































