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Crítica:DANZA
Crítica

Error y talento

¿Puede un coreógrafo de prestigio permitírselo todo? Pues no. Si en anteriores creaciones del checo Jiri Kilian vistas en España se pudo comprobar su talento y hasta sus incursiones en lenguajes ajenos a su estilo, esta vez ha ido no tan lejos, pero sí por senda errada al imitar tan ramplona y superficialmente a William Forsythe, su admirado amigo y compañero de escena de otros tiempos. Tiger Lily es un mal ballet, confuso, ostentoso y que nada aporta. Si se trataba de un guiño u homenaje, no se nota, y eso es peor.El programa ofrecido en Sevilla por el Nederlands tuvo su plato fuerte en el pasado con Squares, una obra serena y llena de belleza y de referencias culturales (Malévich y sus cuadros negros y blancos, el arte cinético), con una danza geométrica y pura que no ha envejecido. La otra pieza de Kilian, Petite mort, es una luctuosa búsqueda del Mozart menos festivo y secreto, con claras referencias a una siempre cercana y acechante muerte.

Nederlands Dans Theater

Squares (1969): Hans van Manen Erik Satie; Petite mort (1991): Jiri Kylian /W. A. Mozart; Compositie (1994): H. v. Manen / Johns Adams y Morton Feldman; Tiger Lily (1994): Jiri Kylian / John Cage, Gyorgy Kurtág, Anton Weber y J. S. Bach. Festival Internacional de Itálica. Teatro de la Maestranza, Sevilla. 27 de junio.

La plantilla actual del Nederlands tampoco es lo que era. Hay talentos jóvenes, entre ellos seis españoles que destacan por sus calidades individuales: Carolina Armenta, Cristina Hortigüela, Sol León, Paula Sánchez, Urtzi Aramburu y Miguel Rodríguez, pero falta madurez y la concentración en el movimiento que es parte de lo que exige el estilo holandés de ballet moderno. El público, lamentablemente escaso, aplaudió discreto a un programa duro y denso.

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