Metamorfosis .

Una vez comprobado visualmente que hay personas que abrazan en el cuello a Aznar, el cine de terror ya no tiene misterios para mí. La teoría política sostiene que el poder corrompe, deduciendo que el poder absoluto corrompe absolutamente. Después de unos años de práctica democrática, la lente sabe más por zorra que por teórica, y por eso el principio citado no me convence. El poder, al menos en España, más que corromper, muda.Todo empezó el día en que se publicó una foto de González en barca. La ocasión precisa se me escapa, aun que creo que era ecológica. Felipe ha sido siempre un hombre apuesto; hay quien le encuentra guapo. La edad no perdona, como sabemos todos los que la tenemos, pero en ese caso no se trataba de envejecimiento. ¡Felipe sonreía como un mutante! Si el líder carismático se había transformado tan fácilmente de duende andaluz en fantasma, ¿qué sería de los demás? La sonrisa de Guerra siempre ha sido dentona, y está el colmillo retorcido de Belloch. No teniendo una cruz a mano, por un problema mío de ateísmo, me lancé a la cocina. Ajos. ¡Detente, Nosferatu!
A partir de ese momento observo con cautela a todo candidato que me pide el voto, previendo su potencial monstruoso. Chupadores de sangre, momias, hombres lobo (y alguna loba), el juez en la horca, los pájaros, el hombre invisible. El museo nacional de los horrores. ¿No tiene un punto zombi Narcís Serra? Y qué decir del pelo rojo de Alborch, que hace un año tanto nos deslumbró. Verde, muy verde. Gobernar es una acción mutante. Pero el cuello de Aznar... Hasta en el vampirismo hay grados. Usted me va a decir que el PSOE ha desarrollado el síndrome de Parkinson, quiero decir de Stevenson: uno vota al Dr. Jekyll y sale Mr. Hyde. Pero besar a Aznar... Lo bueno del PP es que no engaña. Sin llegar al poder, sus políticos ya tienen una cara que da susto.


























































