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Cartas al director

Vigilantes jurados

Como integrante del colectivo de vigilantes jurados, quisiera expresar mi opinión sobre la carta publicada en su diario el día 7 de mayo de 1992 y firmada por doña María del Carmen Hitos Natera, de Madrid. En la misma, esta señora criticaba el comportamiento de un vigilante jurado en el metro de Madrid ante un vendedor ambulante de raza negra. Asimismo se quejaba del servicio ofrecido por la empresa de seguridad. Yo quisiera simplemente decirle a esta señora: primero, no tiene usted derecho a generalizar sobre el comportamiento de una persona (no hacer creer que una actitud reprobable significa que todo el colectivo es así); no justifico esos hechos en los que se humilló de palabra al mencionado vendedor, pero si le estaba desalojando es porque era su obligación. Ni más ni menos. Otras cosas son los métodos que emplease y que todos condenamos. Segundo, si a usted le parece que el servicio es insuficiente, tenga en cuenta antes de hacer daño gratuitarnente que dos personas no pueden cubrir a la perfección toda la zona que tienen asignada (que es grande). Yo, pese a no pertenecer a la empresa de seguridad que trabaja en el metro, creo que la culpa de esa insuficiencia (que existe, pero no sólo en el metro) es de la Compañía Metropolitano de Madrid al no aumentar la vigilancia.-

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