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Tribuna:
Tribuna

Desde allá

Allá, que quiere decir acá, es decir, América Latina. Santiago de Chile, concretamente, adonde he llegado no precisamente huyendo de la Expo, sino para trabajar en otras cosas. Desde acá, pues, quiero contarles cómo refleja la prensa el evento multitudinario que acontece en nuestro sur.Todos los periódicos amanecieron ayer con tres palabras mágicas en sus titulares de lujo: iceberg, Expo y Sevilla, por este orden. El protagonísmo, por supuesto, corre a cargo del pedazo de Antártida y del sofisticado sistema de conservación por aire refrigerado que hace ,posible su congelada presencia perdurable a lo largo de los meses de vino y rosas -e inclus o rusos y rasos- que nos esperan.

Llegaron hasta Chile también las palabras del ministro socialista Ricardo Lagos acerca de que la participación chilena "es una muestra de cómo un país pequeño se organiza para funcionar bien". Pese a todo, hay aquí gente que piensa que habría resultado más realista enviar a España al comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, general Augusto Pinochet, quien goza de un sistema propio de refrigeración, conservación y, al parecer, eternidad garantizada. Desde luego, hubiera sido mucho más económico.

Esta solución, menos a lo García Márquez que la del hielo, habría supuesto un desastre, en todo caso, para la presentadora de la televisión chilena Cecilia Serrano, dedicada a informar desde la Expo en plan aldea global, y que tiene su chiringuito tan cerca del iceberg. Está llamada a convertirse en la envidia de colegas y visitantes en cuanto arrecien los calores sevillanos.

Claro que Pinocho, aun convenientemente enjaulado, habría helado todo el recinto de Expo 92. No me negarán que, como creador de microclima, su presencia no habría tenido precio.

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