Más sobre toponimia
Una vez apagada la tormenta en un vaso de agua que ha supuesto la polémica política generada al entorno de la toponimia oficial de Lleida y Girona, me gustaría efectuar alguna reflexión.En primer lugar, creo que se ha tratado, en cierta medida, de una polémica inflada, interesada y artificialmente, desde alguna formación política, dado que la oficialidad única de Lleida y Girona quedó siempre clara. Por otro lado, creo, y me considero un defensor a ultranza de nuestra lengua materna, es decir, el catalán, que el hecho de que este debate haya centralizado la actividad política catalana durante casi un mes, es, a mi entender, rebajar claramente el discurso político y una clara muestra de que ciertos sectores políticos se encuentran cómodos dispersando el interés social en temas menores, o cuando menos, de fácil solución mediante la vía del diálogo y el consenso.-


























































