Cerrado por vacaciones
La ausencia de cuidadores e inversores se dejó sentir en la bolsa en esta jornada de puente, sin que la publicación del IPC de julio supusiera, a priori, inconveniente alguno para un mercado muy convencido de su capacidad de resistencia a la baja. Los corros discurrieron en un ambiente distendido que favoreció las ausencias, pues cuando se cruzaban pocas operaciones, y a la baja, la cosa se suspendía y se dejaba para la jornada siguiente. Todo esto sucedía gracias a la confianza que tenía el mercado en que el IPC se situara en la parte baja de la banda que se había estado manejando la semana pasada, esto es, en torno al 0,8%. Los gurús que defendieron ese nivel van a contar con algún que otro pitido en sus oidos en los próximos días, al tiempo que los factores negativos van a ganar terreno de cara a las nuevas publicaciones de este dato.El IPC llegó pasadas las 12.00 horas, cuando casi nada era posible en el mercado, lo que convirtió en inútiles las llamadas telefónicas que intentaban aliviar el bagaje de papel de algunas carteras. Se completaron unas cuantas operaciones, con algún que otro gesto de duda por parte de los operadores, y la sesión terminó con el convencimiento de que mañana el papel será el único protagonista de la sesión.
El mercado continúo mostró sus posibilidades a los inversores acusando inmediatamente el cambio ambiental en el entorno financiero, algo que muy posiblemente tendrán que hacer el miércoles el resto de los mercados, tanto los monetarios como los bursátiles.


























































