Un chico de seis años, secuestrado en Zaragoza por su madre, enferma mental
El niño Cristián Bardonada, de seis años de edad, fue secuestrado el pasado jueves por su madre, desequilibrada mental y toxicómana , María Pilar Bardonada, soltera y de 32 años, del domicilio de los abuelos del pequeño, en la localidad de Moyuela (Zaragoza).
La madre, que tiene perturbadas sus facultades mentales por efectos de la droga, amenazó a la abuela del niño con unas tijeras; después cogió al pequeño y abandonó el pueblo en un camión cuyo conductor ignoraba lo sucedido.En la localidad de Villanueva de Huerva (Zaragoza), al sospechar de la pareja, el camionero paró y fue a dar cuenta a la Guardia Civil, pero cuando volvió la madre y el niño ya habían desaparecido. Es la última pista que se tiene de ambos.
María Pilar Bardonada, que vivía habitualmente en Zaragoza, había comentado a sus familiares que tenía intención de trasladarse a un centro de desintoxicación en la zona de levante donde admiten a madres solteras. Ayer no se tenían noticias de su paradero.
La madre, de 1,65 metros de estatura, morena y con el pelo rizado, sufre trastornos mentales desde hace unos 10 años. En una ocasión se la vio subida a un tejado acunando a su hijo.
Al nacer Cristián quedó bajo la custodia del Tribunal Tutelar de Menores, hasta hace unos tres años, en que se fue a vivir con sus abuelos en Moyuela. El niño iba a la escuela del pueblo, donde es muy querido, y hacía una vida normal.
Hace unas fechas María Pilar se trasladó al pueblo a visitar a su hijo. Cuando ya regresaba en el autobús de línea, ordenó al conductor que parara argumentando que se había olvidado algo. Regresó a casa de los abuelos y amenazó con unas tijeras a la abuela, Francisca Martín, de 74 años, para que le dijera dónde estaba el niño, que se había escondido debajo de la cama. Francisca ha manifestado que la madre del niño le amenazó con cortar el teléfono y le dijo: "Dame el hijo, que es mío".
El niño salió del escondite al oír las voces de su madre, que se lo llevó. La abuela, que sufre artrosis y se encontraba sola en casa no pudo impedir que se llevara al niño. Recuerda que Cristian había gritado: "Quiero estar con mi abuela", y que le decía a su madre que no quería ir con ella.


























































