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El apoyo a los empresarios no debe significar "un nuevo proteccionismo"

El presidente del Gobierno del Principado de Asturias, el socialista Pedro de Silva, señaló ayer que el Gobierno asturiano intenta desarrollar una política de colaboración, que ni conduzca a un exceso de intervención ni favorezca el proteccionismo. Pedro Silva señaló, en el primer encuentro empresarial de Asturias, que la idea básica fomentar la creación de las condiciones que promueven la aparición y el desarrollo de iniciativas empresariales, sin suplantarlas ni ponerles prótesis.

Pedro de Silva insistió en que su Gobierno quiere evitar que "posibles excesos en apoyos o discriminaciones positivas puedan generar un nuevo proteccionismo regional, en deterioro de la competencia y el riesgo, que son la atmósfera misma en que el empresario debe vivir". En la actualidad, el Instituto Nacional de Industria (INI) es el principal empresario de la región y emplea a algo más de 50.000 trabajadores.

Competencia entre autonomías

El jefe del ejecutivo asturiano manifestó su rechazo a "un juego en el que no queremos caer: el de esa nueva competencia entre autonomías -en la que cada una ofrece un poco más que la limítrofe- que se está configurando en el horizonte y que puede terminar convirtiendo el Estado español en una jungla intransitable, desplazando la competencia entre empresas a la competencia entre territorios.En la jornada de ayer se presentaron dos ponencias, una sobre industria, a cargo de Félix Mazón, y otra sobre minería, elaborada por César Milla.

Félix Mazón, consejero delegado de la empresa asturiana Duro Felguera, aseguró que "los problemas comunes del sector de transformados metálicos son el desánimo empresarial, la excesiva presión social, una demanda decreciente de los productos y una carencia de personal especializado en determinados sectores".

A su juicio, "en Asturias, el ir a la cabeza de las acciones reivindicativas trae como consecuencia estar a la cola en las posibles inversiones. El futuro está en ciudades como León, Santander o Cáceres, que están a tres o cuatro horas, por carretera de Madrid y tienen como encanto especial el calificativo de áreas tranquilas.

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