Incompatibilidades y ley electoral
(...) En su momento el PSOE consiguió que sus representantes parlamentarios electos renunciaran a aquellos cargos que incurrían en incompatibilidad, pese a que la ley estaba paralizada por la presentación del recurso previo por parte de los senadores del Grupo Popular. La postura era éticamente irreprochable. (...)En todo este tema subyace el tradicional debate que enfrenta las opiniones favorables a unos representantes populares profesionafizados al máximo, meras piezas del engranaje partidista, con las tesis opuestas partidarias de que en la representación parlamentaria figúren aquellas personas más capacitadai y brillantes en los distintos renglones de la realidad social, que difícilmente están dispuestas a renunciar a la cátedra, el alto funcionariado o la empresa pública por mor de unas incompatibilidades demasiado rígidas. Sin caer en la picaresca de la acumulación mas¡va de cargos y nóminas, la vida política española no está tan surtida de personalidades de fuste como para prescindir de aquellos políticos dispuestos a compatibilizar razonablemente su actividad profesional con la parlamentaria. (...)
17 de junio


























































