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Desalojo de vendedores ambulantes en la estación de Metro de Sol

Los vendedores ambulantes que habitualmente instalan sus puestos en la estación de Metro de Sol fueron obligados ayer por la mañana a irse con sus tenderetes a otra parte por los vigilantes jurados que precisamente ayer iniciaban oficialmente su trabajo.La primera orden de desalojo se la dieron los vigilantes antes de las nueve de la mañana, cuando ni siquiera vestían sus uniformes reglamentarios. Los vendedores hicieron caso omiso de la advertencia, pero poco después era reiterada la orden de forma oficial.

Los vendedores optaron por levantar sus mercancías, pero en su lugar instalaron seis mesas en las que recogían firmas de apoyo de los viajeros del Metro. En el escrito dirigido a la Compañía Metropolitano se hacía constar la necesidad de dedicarse a la venta de estos artículos para poder sobrevivir, ya que, en caso contrario, no les quedaría otra salida que la delincuencia.

En su intento de llegar a un acuerdo con el Metro para que se les autorice a instalar sus tenderetes en los pasadizos subterráneos, los vendedores ambulantes estarían dispuestos a abonar en concepto de tasa mensual una cantidad que podría oscilar entre las mil y las 2.000 pesetas mensuales. De este modo aseguran que podría ejercitarse, además, un cierto control sobre la venta ambulante, aspecto este que los detractores de este tipo de comercio han solido utilizar para exigir su completa erradicación.

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