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El bucle fatídico de Alejandro Davidovich: eliminado, vuelve a quedarse en la orilla

El malagueño desperdicia dos puntos de partido ante Tien (4-6, 6-1 y 7-6(4). Sinner sortea el duro envite de Fonseca y Sabalenka mantiene el paso militar ante Osaka

Davidovich devuelve la pelota durante el partido contra Tien.Jayne Kamin-Oncea (IMAGN IMAGES via Reuters Connect)

Es él, Alejandro Davidovich, y un bucle fatídico del que no consigue escapar. Siempre tan cerca, tan lejos. Indian Wells enmarca el último castigo, traducido en dos bolas de partido que se van al limbo ante el estadounidense Learner Tien y, por tanto, la eliminación. De nuevo, con la miel en los labios: 4-6, 6-1 y 7-6(4), tras 2h 08m. El malagueño, de 26 años, se marcha en los octavos con ese mal sabor de boca que ha sedimentado y no se va. Se le resiste su primer trofeo en la élite —cinco finales, cinco derrotas— y asoma la niebla cuando puede cerrar los partidos: con este último, el español ha perdido ya 13 en los que dispuso de al menos un match point. Tien, su última negación.

Maldice el español, 19º del mundo, y se golpea el pecho con el dedo índice: soy yo, soy yo. A partir de ahí, la cuesta abajo. Otro desenlace cruel. La volea de revés se le va al pasillo, pese a la determinación para cerrar el duelo en la red, y después el resto se marcha largo. Abortada esa doble opción, en el desempate va diluyéndose; el golpe cortado (sin fe) se queda en la malla y Tien abraza finalmente la victoria, que le guía hacia el cruce del jueves con Jannik Sinner, jerárquico ante João Fonseca (7-6(6) y 7-6(4). El norteamericano, zurdo de 20 años, es el cuartofinalista más joven de su país en California desde que su técnico, Michael Chang, alcanzase la cota en 1992. Ese año, Chang triunfó.

Se sincera el vencedor después de haber salvado la situación límite: “No sé qué ha ocurrido hoy. Estaba disperso y me sentía agotado, ausente, sin fuerzas. No sé muy bien cómo, pero al final he conseguido recomponerme y encontrar esa segunda marcha. Me alegro mucho de ello”. Serán sus primeros cuartos de final en un Masters 1000, después de haber logrado progresar en el Open de Australia hasta la antepenúltima ronda, luego Tien, campeón de la última Copa de Maestros de los sub-21, mantiene la buena dirección. En contraposición, enfilando la puerta de salida del torneo, Davidovich sigue dándole vueltas al asunto: ¿Qué demonios ocurre cada vez que lo tiene a tiro? Un misterio.

Entretanto, Alexander Zverev no concede opción a Frances Tiafoe (6-3 y 6-4) y se encontrará con Arthur Fils (6-3 y 7-6(9) a Felix Auger-Aliassime), mientras Sinner resiste al duro envite planteado por el joven Fonseca, de 19 años. Decía este que está preparado, que posee dotes suficientes para plantarles cara al italiano y a Carlos Alcaraz. En la primera prueba oficial frente a uno de ellos, a las palabras les acompañan los hechos. Mucho ritmo, mucho servicio —calidad cercana al sobresaliente por parte de ambos, con 8.9 (el ganador) y 8.6 (el vencido) según el índice de la ATP— y el italiano redimensionándose para evitar males mayores. Entre sudores, apaga el fuego.

Primero se levanta para neutralizar el 6-3 favorable al carioca en el tie-break, con cinco puntos seguidos, y luego aplaca la réplica final del rival, empeñado en debatir hasta el último suspiro: la rotura para 5-5 prolonga el crédito del brasileño, al que tampoco le vale el 4-3 del desempate. Todavía reencontrándose, Sinner sigue siendo mucho Sinner. “João tiene un talento increíble, le pega muy duro desde ambos costados”, radiografía el italiano, convertido ahora en el jugador de su nacionalidad con más triunfos (97) en los miles, por delante de Fabio Fognini (96). “Jannik ejerce mucha presión”, precisa Fonseca, quien incide: “Pero mi nivel está ahí. Los pequeños detalles son fundamentales”.

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