Vinicius aplaca el intento de rebelión del Manchester City
El brasileño abrocha con dos goles el pase a cuartos del Real Madrid ante el equipo de Guardiola, que empujó hasta el final en busca de la improbable remontada pese a la expulsión de Bernardo Silva en el minuto 20


Antes de esta, el Real Madrid había llegado 35 veces a la vuelta de una eliminatoria europea tras ganar 3-0 en la ida y las 35 había pasado. Tampoco permitió la sopresa en la 36ª, después de un partido con más trama de la que recoge el marcador abrochado con dos goles de Vinicius en un estadio que un año antes se había mofado de su disgusto por no ganar el Balón de Oro. El equipo de Arbeloa, en el que volvió a tener unos minutos Mbappé, se sobrepuso al comienzo abrasador del de Guardiola, que se vio después del primer asalto 0-1 y con Bernardo Silva expulsado. El City no se entregó, sino que siguió empujando, siempre al límite de marcar, siempre al límite de encajar. Pero no le alcanzó y el Madrid se verá en cuartos probablemente con el Bayern, que solo tiene que rematar ante el Atalanta el 1-6 de la ida.
Imposible no pensar en el Mike Tyson pletórico de 1987, en el día en que le preguntaron por Biggs, el siguiente que pretendía acabar con su imbatibilidad. Tenía un plan, había dicho. Claro. “Todo el mundo tiene un plan hasta que recibe el primer golpe”, respondió la bestia. También Guardiola tenía uno, que su equipo empezó a ejecutar después de un susto formidable a los 55 segundos. Vinicius dejó solo ante Donnarumma a Valverde. Parecía inevitable que el uruguayo alargara su trance y volviera a marcar, después de los tres que hizo en la ida en el Bernabéu. Pero no. Le entregó mansamente la pelota al italiano. Y el City volvió a su plan.



Siempre al asalto, con Rodri empujando, Doku buscando el despiste del clan que Arbeloa juntó para defenderle (Trent, Thiago y Valverde), Bernardo Silva cortando hacia el área, Cherki flotando por todo el ataque y Haaland abriéndose paso como un rompehielos. Cherki tiró al cuerpo de Courtois, el belga respondió de manera instintiva a un disparo de Rodri, Reijnders encontró también sitio para golpear en el área, como Cherki y como Rodri otra vez desde algo más atrás. Cinco tiros en poco más de diez minutos. Ese era el plan para buscar la remontada ante el inventor de la mitología de las remontadas.
El Madrid vivía muy junto, pero el City atravesaba la resistencia como un chaparrón de lluvia fina. Ese era el plan. Hasta que el Real le echó el lazo a la pelota y bajó las revoluciones. Encontró un tramo de paz toque a toque, una larga secuencia en la que los únicos que no participaron fueron Trent y Thiago. Desde atrás, pasando dos veces por Courtois, hasta que Valverde conectó con Vinicius al otro lado. El brasileño tiró al palo y el rebote le cayó a Brahim después de dar en las piernas de Donnarumma. El malagueño, rodeado, volvió a encontrar al 7 al otro lado. Le pegó con la izquierda, Bernardo Silva sacó el codo izquierdo con disimulo, el VAR cazó la zamorana y el árbitro pitó penalti y expulsó al portugués.
✅7⃣ Vinicius acierta desde el punto de penalti y encarrila la noche madridista en Mánchester. #UCL #LaCasaDelFútbol pic.twitter.com/fUncAJiGym
— Movistar Plus+ Deportes (@MPlusDeportes) March 17, 2026
No es habitual, más bien lo contrario, pero el fútbol a veces otorga segundas oportunidades. Vinicius, que había desperdiciado en la ida un penalti para colar el 4-0, se encontró de nuevo a once metros para reescribir aquello, como solo le puede suceder a alguien con su insistencia casi demente. Con su cabeza de acero, que habrá estado mascando el momento los minutos que se demoró la revisión de la jugada. Le dio todo igual. Tiró al mismo lado que en el Bernabéu y anotó. El puñetazo de Tyson. El plan de Guardiola, por los aires, cuatro goles por detrás y con un futbolista menos.
Se encontró situado ante un precipicio: Güler empezó a enviar balones a la espalda desierta de la espalda del City, a Vinicius, a Fran García, a Valverde... Cada pase, casi un mano a mano. Pero sin puntería. Mientras, al otro lado, Doku mantenía su empeño de desactivar las vigilancias, hasta que se escurrió por una rendija ante Thiago y su pase, después de tocar en Trent, encontró en el área a Haaland, que empató.
El City se conducía con una convicción medio absurda que disimulaba que empujaba con un hombre menos. Courtois iba dejando sus paradas límite, como hizo luego Lunin cuando entró por una sobrecarga del belga. Guardiola insistió en su carga metiendo a Semenyo para percutir también por la derecha. No se dejaban llevar. Ni mucho menos. Hundía al Madrid, que se había desentendido de la pelota, sostenido por Lunin. Hasta la sentencia final del segundo gol de Vinicius, que embocó un pase de Tchouameni y le colocó el lazo al pase a cuartos.
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