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Chelsea CHE
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PSG PSG
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Khvicha Kvaratskhelia 5', Bradley Barcola 13', Senny Mayulu 61'
Finalizado

El PSG termina de arrasar al Chelsea en Stamford Bridge

El vigente campeón de la Champions imprime un global de 8-2 al rival que le arrebató el Mundial de Clubes

Kvaratskhelia desborda a Sarr en la acción que precede al 0-1 este martes en Stanford Bridge.ANDY RAIN (EFE)

Reece James, la sobria viga maestra del Chelsea, no estaba en la alineación. La noticia de la baja por lesión del capitán inclinó la eliminatoria más cargada de jerarquía que presentaron los octavos de la Champions. Después del 5-2 de la ida en París, al Chelsea solo le restó invocar a la heroicidad y rezar para que algún accidente le favoreciera ante un Paris Saint-Germain que cruzó el Canal de la Mancha inspirado por un sentimiento de revancha.

CHEChelsea
0
Robert Sánchez, Marc Cucurella (Tosin Adarabioyo, min. 70), Mamadou Sarr (Josh Acheampong, min. 45), Jorrel Hato, Trevoh Chalobah, Enzo Fernández (Roméo Lavia, min. 59), Cole Palmer (Alejandro Garnacho, min. 58), Moisés Caicedo, Pedro Neto, Andrey Santos y João Pedro (Liam Delap, min. 58)
PSGPSG
3
Matvey Safonov, Willian Pacho, Marquinhos, Nuno Mendes (Lucas Hernández, min. 65), Achraf Hakimi, Warren Zaïre-Emery, João Neves (Senny Mayulu, min. 45), Vitinha, Ousmane Dembélé (Gonçalo Ramos, min. 65), Bradley Barcola (Désiré Doué, min. 58) y Khvicha Kvaratskhelia (Lee Kang-In, min. 72)
Goles 0-1 min. 5: Khvicha Kvaratskhelia. 0-2 min. 13: Bradley Barcola. 0-3 min. 61: Senny Mayulu

Sin tacto alguno, el speaker de Stamford Bridge lo anunció a todo pulmón. La megafonía del estadio emitió un mensaje inequívoco: “¡Saltan al campo los campeones del mundo!”. Fue el estribillo de las presentaciones. “¡Esta es la alineación de los campeones del mundo…!”. El recuerdo repetitivo de la final del Mundial de Clubes conquistada en Nueva Jersey a costa del PSG sirvió a los dirigentes del Chelsea para estimular a los futbolistas a que intentaran la remontada. Por la misma vía, espolearon a los rivales a demostrar que el partido que presidió Donald Trump en la última canícula fue un ritual vacío pues quien quiera escalar a la cumbre del fútbol de clubes debe subir la pared helada de la Champions League.

Las primeras jugadas fueron reveladoras. Como en Nueva Jersey, el Chelsea hurgó en el desequilibrio que se forma en el flanco izquierdo de su rival cuando sube Mendes. Por ahí se asociaron Neto y Palmer para intentar alcanzar una posición de tiro. Palmer atacó el espacio pero esta vez no se encontró con Beraldo sino con Pacho. El central ecuatoriano zanjó la disputa con rotundidad. Cuerpeo, intimidación y despeje. Corría el minuto dos de partido. Palmer, héroe de Nueva Jersey, ya no volvió a intentarlo.

La misma banda fue el escenario del comienzo del fin de este capítulo de las eliminatorias. Sucedió que Safonov, el portero, sacó en largo a la zona que defendía el lateral derecho del Chelsea. Un muchacho de 20 años de nombre Mamadou Sarr, trasplantado hace unos meses de la cantera del Estrasburgo, filial en la Ligue 1 de la corporación americana que controla el Chelsea. Así funciona el Chelsea desde tiempos de Abramovich: a los dueños les encanta presumir de cantera. A Boehly también, de modo que ante la baja de Malo Gusto por lesión, el recambio fue Sarr. Visiblemente tenso, el joven dejó que el balón botara y permitió que Kvaratskhelia le encimara. Cuando controló y se giró, el georgiano ya le había metido el cuerpo y le había robado el botín. Definió con la zurda, solo ante Robert Sánchez.

El chepudo Kvaratskhelia, que corre por el campo como impulsado por muelles, como si en su interior ardiera la furia, anda desatado desde que Luis Enrique le dejó en el banquillo en la ida. Le hizo entrar en la segunda parte en París, cuando el partido estaba 2-2, y en un arrebato anotó dos goles y asistió el tercero. Con esa piedra de 5-2 sobre los hombros se volvió el Chelsea a Londres, y en Londres lo sentenció Kvaratskhelia, más serio que un enterrador.

La Marsellesa

La canción de la noche fue una salmodia. Desde un rincón en el fondo norte, la barra visitante no paraba de batir palmas: “Allé Pa-ris / Allé-Allé-Allé / Allé Pa-ris…”. La muchedumbre de Stamford Bridge asistió al espectáculo en silencio. Formados en fila. Inmóviles como fotografías, los hinchas digerían su dieta de amargura. Abajo en la hierba el balón rodaba a una velocidad inalcanzable, dirigido por Vitinha y Neves de banda a banda, en donde Mendes y Hakimi volaban como aviones. Además de circular la pelota, este PSG cuenta con verdaderos atletas. Inspirados de nuevo después de un largo invierno volvieron a sembrar el pánico en un campo inglés. Reece James no estuvo para afinar la presión y Enzo se quedó demasiado solo en medio del torrente.

Una mala entrega de Caicedo a Santos cuando el Chelsea intentaba recomponerse precipitó el contragolpe de Neves y Hakimi asistió a Barcola. El flaco que ocupa la punta del ataque definió con tres dedos, desde la frontal del área. Directo a la escuadra para abrir una etapa del partido que la hinchada excursionista salpicó de olés. Rosenior hizo entonces lo que debió hacer al principio: trasladar a Enzo de la mediapunta al mediocentro para que protegiera a los centrales en la salida, puesto que Caicedo no ha nacido para dar el primer pase. Durante un rato el Chelsea se estabilizó, pero la energía y la esperanza se le habían consumido.

Mayulu fue el último en hacer caja en la gran desbandada de Stamford Bridge. Total: 8-2 del vigente campeón de la Champions de la UEFA al vigente campeón del mundo de la FIFA.

Luis Enrique: “Vienen motivados de fábrica”

“Hemos demostrado que somos un verdadero equipo”, dijo Luis Enrique, a modo de conclusión, cuando acabó la velada. “Y hemos demostrado que podemos jugar de muchas maneras diferentes y de hacerlo con una gran precisión. Eso nos convierte en impredecibles. Lo importante no ha sido mantener la portería a cero sino demostrar esa mentalidad”.

“Estos jugadores no necesitan que yo los motive”, apuntó el entrenador, cuando le preguntaron por aquello que estimula a los futbolistas del PSG después de haberlo ganado todo el año pasado, y después de haber barrido al actual campeón del mundo. “Estos jugadores vienen motivados de fábrica. Para ellos, el hambre de mejorar y ganar es algo natural. El lunes cuando acabó la hora de entrenamiento que nos da la organización, ¡los jugadores siguieron entrenando con el balón junto al autobús!”.

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