La transformación del Madrid tras la bronca del Bernabéu: desde 2019 no había presionado tanto como contra el Mónaco
El equipo de Arbeloa sumó 258 presiones en el 6-1 del martes, una marca que no alcanzaban desde las 297 de hace más de seis años con Zidane en el banquillo contra el PSG en París


En el minuto 65 del partido de este martes en el Bernabéu sucedió algo insólito. Kylian Mbappé perdió una pelota rodeado por tres defensas al borde del área y el Mónaco emprendió una contra. El delantero del Real Madrid lo vio y se lanzó a una persecución desbocada. Hasta el área de Courtois, donde nueve segundos después de arrancar, a la altura del punto de penalti, obstaculizó el centro de Coulibaly que buscaba a Akliouche. El Madrid ganaba 5-0 y Mbappé se acaba de pegar una carrera hacia atrás de casi 80 metros. Al Bernabéu le estallaban las palmas.
En el partido anterior, la grada se había quejado de manera estruendosa, e incluso cruel con Vinicius. Pitó a sus propios jugadores por muchas razones, pero una de ellas fue sin duda los esfuerzos defensivos que se habían ahorrado durante semanas. La larga carrera de Mbappé, tan llamativa, no fue un lance aislado.
En los últimos siete años el Madrid nunca había presionado tanto en la Champions, que es donde más se aplica. Hudlstatsbomb registró 258 presiones contra el Mónaco. Sin el dato sobre la mesa de la sala de prensa, Álvaro Arbeloa localizó en la entrega buena parte de la clave de la reconciliación de su equipo con el estadio. Dijo que sus jugadores habían entendido que “el Real Madrid va más allá de estilos, va más allá de conceptos tácticos. Va sobre todo de pasión, de carácter, de mentalidad, de ambición, de esfuerzo. Eso es el Real Madrid”.
En los archivos de la empresa de datos solo aparece un partido con más derroche. Fue en la vieja fase de grupos en septiembre de 2019, en el Parque de los Príncipes (3-0). Aquella noche, con Zidane en el banquillo, presionaron 297 veces, con Benzema, Bale, Hazard y James Rodríguez en el campo.
El dato de este martes resulta especialmente notable por las circunstancias del choque. El Madrid ya ganaba 2-0 antes de media hora a un rival con poco colmillo. En París, en cambio, se encontró perdiendo 2-0 a los 21 minutos.
Existe otro precedente de un encuentro con 297 presiones del Madrid, aunque incluye una prórroga, lo que deja el dato ajustado para 90 minutos en 222. El 17 de abril de 2024, resistieron hasta el límite a las órdenes de Carlo Ancelotti el 1-1 en la vuelta de los cuartos de final ante el Manchester City de lo que terminó siendo la 15ª Copa de Europa unas semanas más tarde en Wembley. Esfuerzo límite en una situación límite.
La mayor entrega defensiva de los jugadores del Madrid con Xabi Alonso se produjo en el último partido de 2025 en el Bernabéu, cuando el técnico llevaba semanas al borde de la destitución. Aquel día contra el Sevilla presionaron 216 veces. Solo dos semanas antes casi habían tocado fondo con el segundo despliegue más pobre a las órdenes del tolosarra: 95 presiones en la derrota contra el Celta (0-2) que provocó abucheos del Bernabéu al equipo y una reunión de urgencia de la cúpula para tratar el posible despido del entrenador. Pensaban que había perdido el control del vestuario.
Las quejas del estadio y los movimientos de la cúpula derivaron en cierto repunte en los tres partidos siguientes antes de las navidades, sin contar el de Copa del Talavera de la Reina, equipo de 1ª RFEF: 186 presiones contra el Manchester City, 176 contra el Alavés y 216 contra el Sevilla. Todos por encima de la media de 163 en la Champions y 147 en la Liga, la cifra más baja del campeonato.
Hasta la transformación contra el Mónaco, en el tercer partido de Arbeloa en el banquillo, después del gigantesco reproche del Bernabéu tres días antes. El nuevo atribuyó el 6-1 a sus futbolistas: “Es una victoria de los jugadores, de su talento, de las ganas que le están poniendo, del esfuerzo, de la actitud, de la mentalidad”.
Courtois explicó que el plan procedía del entrenador: “La presión tras pérdida es algo que buscamos, algo que el míster quiere. Que también los centrales y todo el mundo acompañen, si hace falta hasta la otra área. Tenemos que estar pegados para que ellos no puedan correr. Si hacemos esto, puedes meter más goles. Hoy hicimos eso y es la línea a seguir”.
Tchouameni también subrayó el ejercicio colectivo: “Hemos presionado como equipo. Con todos. Con los delanteros, el medio y también la defensa. Hemos jugado muy buen partido”. Hubo nueve jugadores con más de 15 presiones. Mastantuono fue el que más insistió con 36, su máximo en el Madrid. Fue el segundo encuentro con más presiones de Güler desde que llegó (26), el séptimo de Bellingham (35) y el tercero de Mbappé (18), una de ellas la carrera de 80 metros hacia atrás después de perder el balón.
Gareth Bale, muy pitado en su última época en el Madrid, cuando el Bernabéu interpretaba que el club no era su prioridad, aportó el martes desde el campo del Tottenham algo de luz a la transformación al hablar de la marcha de Xabi Alonso: “Es un entrenador increíble”, dijo. “Pero cuando vas al Madrid no tienes que ser entrenador, tienes que ser un gestor. Tienes que manejar los egos del vestuario. Tienes que masajear los egos. En realidad tienes que hacer demasiado trabajo táctico. Tienes superestrellas en el vestuario que pueden cambiar los partidos en un instante”.
Arbeloa no ha dejado pasar ni una rueda de prensa sin elogiar a Vinicius, por ejemplo. También después del éxito del despliegue contra el Mónaco, en el que el brasileño presionó 25 veces: “Tanto Vini como Mbappé están haciendo un gran esfuerzo también”. Pero introdujo un matiz que apunta a su talento: “Queremos que estén frescos para atacar. No quiero a dos delanteros que bajen a perseguir a los laterales”, dijo en lo que pareció una referencia al trabajo que le encargó Xabi en la semifinal de la Supercopa contra el Atlético, en la que lamentó que no hubiera perseguido a Giuliano hasta su línea de fondo para evitar el centro del que salió el gol de Sorloth.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.




























































