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Premier League jornada 13
Chelsea
Chelsea
Trevoh Chalobah 47'
1 1
Finalizado
Arsenal
Arsenal
Merino 59'

El Arsenal encalla ante un Chelsea mermado por la expulsión de Caicedo

El equipo de Arteta no logra consolidar su liderazgo en la Premier en un duelo controlado por su rival (1-1) a pesar de la inferioridad

Diego Torres

El mismo Arsenal que venía crecido después de liberarse del limitador de Kai Havertz, baja de larga duración, el mismo que venía de derrotar al Tottenham (4-1) y al Bayern (3-1) en los últimos días, se empantanó en Stamford Bridge. El equipo de Mikel Arteta, líder de la Premier con 29 puntos, se quedó con 30 después de empatar en casa del Chelsea, que jugó con uno menos durante más de una hora. Resultado excelente para el Manchester City, que sumó tres puntos el sábado ante el Leeds y va segundo con 25 en su sufrida lucha. Desenlace alentador para el Chelsea, que desde que ganó el Mundial de Clubes no deja de sumar motivos para ilusionarse y para jugar un fútbol de categoría al compás que dictan Enzo Fernández y un ramillete de talentos que apunta a grandes prosperidades. Con una media de 24 años en el equipo titular, el Chelsea es el equipo más joven del campeonato inglés.

CHEChelsea
Chelsea
1
ARS Arsenal
1
Arsenal
Goles 1-0 min. 47: Trevoh Chalobah. 1-1 min. 59: Merino.
Árbitro Anthony Taylor
Tarjetas amarillas Martín Zubimendi (min. 5), Cucurella (min. 10), Cristhian Ibarguen (min. 12), Riccardo Calafiori (min. 26), Piero Hincapie Reyna (min. 40), Myles Lewis-Skelly (min. 54) y Viktor Gyokeres (min. 87)
Tarjetas rojas Moisés Caicedo (min. 38)

Se esperaba que el Arsenal confirmara su condición de potencia incontestable, por fin, pero resulta que le contestaron. ¿Casualidad? No jugó Trossard, el inspirado e inspirador atacante belga, lesionado en Champions. ¿Casualidad? Martinelli estaba fuera de ritmo, de tanto que le rotan. ¿Casualidad? Arteta optó por la pegada de Eze antes que por la clarividencia de Odegaard. Un mediapunta chisposo que presume de racha goleadora prevaleció sobre el mejor interior organizador de la liga y el equipo que parecía imbatible no fue capaz de ganarle al conjunto de los chicos prometedores. Tampoco generó más ocasiones. Once tiros realizó el Chelsea por ocho de los visitantes.

Fue el festival del ritmo. En esto, no los supera nadie en Europa. Cuando presionan, cuando circulan el balón, cuando reaccionan a la pérdida de la posesión, cuando acuden a la acción directa defensiva, cuando van al duelo, los jugadores del Chelsea y el Arsenal se comportan como si obrasen bajo los efectos de la belladona. Los empuja la agresividad. Los rivales que se les cruzan, sobre todo aquellos que provienen de torneos aletargados como el Barça o el Madrid, lo sufren. Frente a frente y con un título de liga entre manos, se fundieron. Cinco tarjetas amarillas en 45 minutos, una anomalía en el fútbol inglés, reflejaron el tono frenético del partido en Stamford Bridge. La culminación de la fricción se produjo pasada media hora, cuando el juez Anthony Taylor acudió al VAR para expulsar a Caicedo por roja directa. “Fuerza excesiva”, proclamó Taylor por el pinganillo. El mediocentro ecuatoriano, tan tímido para pedir el balón como pasado de revoluciones para hostigar a los adversarios que lo tienen, acababa de incrustarle los tacos al tobillo izquierdo de Merino en una jugada que no tenía trascendencia aparente.

La salida del Caicedo reveló la naturaleza de este Arsenal. Se suponía que con un hombre más, el equipo de Arteta, celebrado líder de Inglaterra, controlaría mejor la situación. No fue así. Al Arsenal le pesó la intermitencia de Saka tanto como la inconsistencia de Eze en la media punta. Elegido por Arteta en detrimento de Odegaard, el inglés gestionó los ataques con muy pocas ideas. La defensa del Chelsea respondió con aplomo. Tanto con 11 como con 10, Fofana y Chalobah no se complicaron en la salida y buscaron a sus atacantes con balones largos. Liderado por el versátil Reece James y el astuto Enzo Fernández, el Chelsea orientó sus transiciones con una velocidad insoportable para sus adversarios. Sin nueve de referencia, con Joao Pedro moviéndose arriba en asociaciones brillantes junto a Estevao y Pedro Neto, sin facilitar referencias, haciendo carreras de desmarque continuadas y punzantes, Mosquera e Hincapié no tuvieron un instante de tregua. Zubimendi y Rice tampoco.

El Chelsea pudo adelantarse con tres situaciones nítidas en la primera parte. Una de Enzo, otra de Estevao, y otra de Pedro Neto salvada con una acrobacia defensiva de Declan Rice. El mediocentro inglés es el estándar del centrocampista soñado. El día que Zubimendi no tuvo su día, Rice se multiplicó en las ayudas, impregnó responsabilidad, lideró a la zaga. Lo necesitaron. Por primera vez en muchos meses, el Arsenal no pudo contar ni con Magalhaes ni con Saliba, los centrales que fortificaron su área en los últimos años. Hincapie y Mosquera cumplieron. No fue sencillo frente a un Chelsea absolutamente crecido después de barrer al Barça en Champions (3-0). Tan eufórico que al salir del entretiempo, con uno menos, fue a buscar el gol y lo metió.

Peinada de Chalobah

Robert Sánchez sacó en largo, Joao Pedro le ganó la posición a Hincapie, y de la falta delante del área se sucedió un córner desde la izquierda. Reece lo botó y Chalobah lo peinó en el primer palo por delante de Rice, con tanto arte que la pelota se coló en la red. Para un científico del balón parado como Arteta debió ser un golpe especialmente duro. El técnico reaccionó haciendo lo que algunos en su secretaría técnica consideran que debió hacer desde el minuto uno: meter a Odegaard.

Con Odegaard al frente de las operaciones, el Arsenal recobró el tacto y la harmonía en la distribución de funciones, espacios y hombres alrededor de la pelota. No es fácil entrar a un partido lanzado y operar como lo hizo Odegaard. Pero el efecto del noruego se hizo sentir. Antes de cumplida la hora, Saka desbordó a Cucurella, por fin, y su centro acabó en el 1-1 gracias a Merino. El gol premió un partido estupendo del navarro, que también fue autor de dos tiros formidables, ambos parados por Sánchez en la segunda parte. Atenazado por la inercia del primer tiempo y contenido por un rival indomable, el Arsenal no hizo mucho más.

Mikel Merino podrá excusarse cuando los hinchas le recuerden este extraño empate en Stamford Bridge, si es que la igualada condiciona la conclusión del campeonato en contra del Arsenal. No sería la primera vez que el equipo del norte de Londres desperdicia un arranque de temporada estruendoso.

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Sobre la firma

Diego Torres
Es licenciado en Derecho, máster en Periodismo por la UAM, especializado en información de Deportes desde que comenzó a trabajar para El País en el verano de 1997. Ha cubierto cinco Juegos Olímpicos, cinco Mundiales de Fútbol y seis Eurocopas.
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