

El Valencia se lleva la primera alegría ante un incómodo Getafe
Una jugada de estrategia le sirve al equipo de Corberán para someter a un rival brillante en tareas defensivas (3-0)


El Valencia respiró en Mestalla, dónde si no, y logró su primera victoria de la temporada en la tercera jornada de la Liga frente a un Getafe muy solvente en defensa pero sin peligro en la punta. Una jugada de estrategia y un par de genialidades enlazadas de Javi Guerra y Danjuma sentenciaron el encuentro. Carlos Corberán necesitaba este respiro para poder ir puliendo un equipo llamado a puestos más honrosos que el pasado ejercicio y hasta se llevó una goleada que no refleja lo visto sobre el césped.


El Getafe, un equipo que viaja ligero de equipaje en este inicio de la Liga -sin poder inscribir a siete jugadores por esto de los equilibrios financieros-, llegó a Mestalla y desplegó por la cancha el excelente entramado defensivo que ha tejido con precisión Pepe Bordalás. Carlos Corberán veía que su equipo no sabía por dónde atacarle al equipo azulón y achuchaba a los suyos desde la banda para que le metieran más velocidad a la salida del balón, para que avanzaran las líneas, para que su fútbol fuera más vivo y no favoreciera el bloque defensivo del Getafe.
Sufría el Valencia, siempre más ramplón si no encuentra a Javi Guerra, su patrón. El hombre que, cuando su equipo alcanza el área rival, le entrega las llaves a Diego López, el jugador más astuto de este Valencia. Pero en otra noche caliente en Mestalla no hacía más que chocar contra la muralla que había levantado el Getafe, que, por contra, siempre encontraba a Uche, un portento físico capaz de crearse espacios en las estrecheces del área.
Pero incluso en los partidos más complicados, cuando la noche es oscura y no se atisba horizonte, el fútbol siempre ofrece una jugada a balón parado con la que reparar el día. El Valencia encontró ahí su salvación. Luis Rioja clavó el balón junto al banderín, lo golpeó desde la esquina y Mouctar Diakhaby, después de un estudiado juego de bloqueos en el corazón del área, se encontró solo a dos pasos de la portería para cambiar el rumbo de la noche con un cabezazo (1-0).
El gol aplomó al Valencia, un equipo que necesitaba una victoria para no volver a empezar a revivir las angustias de 2024. El Getafe, a pesar del ritmo que siempre le da el juego elegante de Luis Milla, empezó a tropezar repetidamente en la línea de tres cuartos. Uche ya no era el mismo y la hinchada, los 40.000 de Mestalla, empezaron a disfrutar. El Valencia volvía a ofrecer el perfil que más le gusta a Corberán: sólido, solidario, asociativo, comprometido… Un equipo en el que Luis Rioja, el mejor estratega, el más intuitivo para entender dónde están las zonas calientes y las zonas frías del campo, fue despedido al final del partido con una gran ovación.
El Getafe no se descompuso y siguió a lo suyo, que lo hace muy bien. Los azulones llegaban con los seis puntos en el bolsillo y eso le aportó paciencia a pesar de tener el resultado en contra. Hasta que Javi Guerra robó un balón, levantó la cabeza y se lo lanzó a Arnaut Danjuma con una autopista por delante para correr, alcanzar el área, cambiarse el esférico de pie y cruzarlo al palo contrario, lejos del alcance de David Soria. El neerlandés, que no había aportado en la primera mitad el desborde que le exige Corberán, sentenció el choque en un golpe de talento.
Bordalás se vio obligado a cambiar algunas piezas. Su equipo no conseguía remates con verdadero peligro. Ni siquiera Adrián Liso, una de las sensaciones en este inicio de temporada, que se sintió diminuto a la sombra del gigantesco César Tárrega, cada día más importante en la zaga de este Valencia y al que le sienta muy bien el brazalete de capitán. Liso no la olió en toda la noche. No cambió el panorama y, ya en los postres, Hugo Duro, al servicio de sus compañeros toda la noche, recibió uno de esos balones laterales que tanto le gustan para llevarse un premio a su obediencia.
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