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Baskonia BAS
91
La Laguna Tenerife TEN
81
1234T
BAS 25 20 19 27 91
TEN 18 15 27 21 81
FINALIZADO

El Baskonia elimina al Tenerife de la Copa

El equipo vitoriano aprovecha la lesión de Marcelinho Huertas para eliminar a un equipo canario muy ordenado

El jugador estadounidense de Baskonia, Trent Forrest, machaca la canasta ante la defensa del Tenerife.Manuel Bruque (EFE)

El Baskonia regresó a la Copa del Rey después de dos años de ausencia. Demasiado dolor para un histórico que aprovechó su vuelta para tumbar (91-81) al siempre ordenado La Laguna Tenerife, que lo intentó hasta el final a pesar de haberse quedado sin su ídolo Marcelinho Huertas.

La Laguna Tenerife salió al parqué del Roig Arena, tremendo derroche de decibelios, como si le hubieran arrancado una muela. Cómo debe sentirse, si no, un equipo que ha perdido por el camino a Marcelinho Huertas, su guía, esta vez lesionado. Ese fue su primer desafío. Luego vino el Baskonia, redivivo desde que se mueve por delante del banquillo el lombardo Paolo Galbiati. Otro técnico con gusto por el ritmo alto y los ataques breves.

Una especie de justicia poética niveló la eliminatoria de cuartos de final cuando Markus Howard salió de la cancha, en solo un minuto y medio de partido, con dos faltas en el bolsillo. El Tenerife siguió a lo suyo, con su juego paciente y equilibrado, el orden siempre frente al caos, con la idea de intentar prosperar en la Copa a pesar de faltarle su líder.

En cuanto entró Timothé Luwawu-Cabarrot, TLC, una estrella disfrazada de suplente, se acentuó la sensación de vulnerabilidad tinerfeña. Solo su forma de cerrar el primer cuarto, con un triple lejano y el gesto vacilón hacia la grada, ya fue un golpe en el hígado de Txus Vidorreta, entregado a la tarea de convencer a sus chicos que sí, que era posible vibrar en el Roig Arena, donde todos los días de Copa son sábado. Pero seguía creciendo su rival, también impulsado por Diakité, y no era sencillo ese acto de fe. Después de un dos más uno de TLC se escuchó crujir como un cristal roto a La Laguna Tenerife (36-21).

Shermadini entendió que necesitaba echarse el equipo a la espalda o podían descolgarse antes de tiempo. Pero los buenos porcentajes de tiro del Baskonia complicaban su propósito. El conjunto vitorano rondaba el 50% tanto de dos como de tres mientras que Laguna Tenerife no llegaba al 40% de acierto y encima se fue al descanso (45-33) sin oler un rebote ofensivo.

Se tambaleaban los de Vidorreta y el Baskonia recuperaba a Howard para tratar de rematarlos. Pero después de la máxima ventaja (49-33) para el equipo que llevaba dos ediciones fuera de la Copa llegó la esperada reacción isleña con un parcial de 5-20 que volvió a equilibrar el cruce. La sobria dirección de Jaime Fernández y la puntería de Bruno Fitipaldo y Thomas Scrubb permitieron corregir sus carencias -mejoría en el rebote y en el acierto en el tiro- para volver a mirarle a los ojos al Baskonia (54-53).

El reloj corría y La Laguna Tenerife, toda la tarde a remolque, no terminaba de atrapar al conjunto de Galbiati. Hasta que Jaime Fernández, clarividente durante toda la segunda parte, que no titubeó ni cuando vio caer un reguero de sangre por su frente, rompió la cintura de Howard y firmó un efímero empate (66-66) que permitió volver a creer a sus compañeros. Estaban en la Copa, un torneo que siempre les había resultado propicio y donde tienen la buena costumbre de visitar las semifinales.

El marcador fue como un aviso para el Baskonia. El equipo de Galbiati captó el mensaje al instante. El último cuarto no permite bromas. Esos minutos, cuando los corazones cogen velocidad, son los que adora gente como Markus Howard o Trent Forrest. Es el momento para demostrar que son especiales. Y su juego, sus puntos, encendía las gargantas del los hinchas del Baskonia, demasiado tiempo en silencio. Se les echaba de menos. La Copa es menos Copa sin el clásico de Vitoria.

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