Ir al contenido
_
_
_
_

Sebas Saiz, el campeón del Eurobasket con España que triunfa en Japón: “La única espina que me queda es jugar la Euroliga”

El baloncestista madrileño reflexiona sobre su carrera y abre la puerta a un regreso a Europa para seguir compitiendo al máximo nivel

Sebas Saiz

Sebas Saiz (Madrid, 31 años), campeón del Eurobasket con España en 2022, sigue haciendo historia en Japón. Hace apenas un mes, su actuación con el Toyota Alvark Tokyo (23 puntos y cinco rebotes) ante el Alsin Seahorses Mikawa (72-64) fue decisiva para que su equipo se alzara con el título en la Copa Emperador, uno de los torneos más prestigiosos del calendario nipón. Han pasado siete años desde su aterrizaje en el país del Sol Naciente y el ala-pívot español ha dejado su impronta en una aventura de la que, quizá, está escribiendo sus últimos capítulos. Su idea no es otra que emprender el camino de regreso a casa. Le gustaría jugar en España, donde jugó en la ACB dos temporadas, cedido por el Real Madrid (con el que nunca jugó) en Burgos y Tenerife en las campañas 2017-2018 y 2018-2019 respectivamente, pero está abierto a hacerlo en otra liga potente del Viejo Continente, con el objetivo de cumplir uno de los pocos sueños que le restan: jugar la Euroliga.

Echa la vista atrás en el tiempo y no se esperaba nada de lo que ha vivido en Japón. “Lo primero que fuera a durar tanto”, bromea. “Estoy sorprendido de lo rápido que pasa el tiempo y de cómo se van las temporadas jugando bien, disfrutando de cada año, aprendiendo todavía y compitiendo a un grandísimo nivel. Todo eso no me lo esperaba”, reconoce alguien que llegó en 2019 “solo para probar”, asume. “Me habían dicho que era una liga que estaba mejorando y la oferta económica era importante, pero lo que he descubierto aquí es una cosa increíble”, significa. Y se explica: “Se aprecia el ser una persona que dedica toda su energía para intentar ganar, que intenta ayudar al equipo en cualquier manera posible. Todos los fans lo aprecian. El ver que te tratan bien y que tu trabajo tiene una buena recompensa, eso se valora mucho”.

No sintió vértigo en el momento de tener que hacer las maletas, más que nada porque “no llevaba mucho tiempo en España”. Era, como quien dice, un recién llegado al baloncesto de élite tras su paso por la universidad americana. “Solo jugué dos temporadas en España y en ese último año yo era consciente de que quería algo más. Es cierto que hay lugares con mucho nivel en España, pero quería algo mejor y me vine a Japón diciendo: ‘Esto puede ser una parada, algo breve y corto, pero donde puedo llegar a experimentar y seguir buscando mi camino`. Y al final aquí he encontrado mi camino”, confirma. En este sentido, no tiene una espina clavada por no haber triunfado en el Real Madrid. “Es uno de los mejores clubes del mundo. Solo con poder haber tenido la oportunidad de haber formado parte de ese plantel, de que me ficharan para darle un descanso a Felipe Reyes, que es uno de los mejores jugadores de la historia del avance español, eso ya es un logro”, valora.

Se siente “realizado” como jugador de baloncesto. “Dentro de mi carrera lo que sí he hecho es buscarme las cosas por mi propio medio y todo lo que he conseguido ha sido por méritos propios. Si no he llegado a un sitio más alto es porque no he podido, no porque no lo haya intentado. He ido buscando lo mejor para mi carrera, sabiendo que es una carrera deportiva, pero también es un trabajo y es algo que no dura para siempre. He intentado sacar lo mejor que he podido de todo. La verdad es que estoy bastante orgulloso del nivel de jugador que he llegado a ser y lo que me queda todavía”, advierte.

A sus 31 años dice tener aún baloncesto y sueños por cumplir, uno de ellos jugar en Euroliga. Cree que tiene potencial para hacerlo. “Me llama mucho la atención aquí en la Liga que jugadores que llegan de esa competición, los veo jugar y son buenos jugadores, pero me parecen normales, vamos que no tienen un nivel increíble. Y no sé, es la última espina que me queda, jugar Euroliga, a ver cómo es de verdad, experimentarlo en carne propia”, desea alguien que ya sabe lo que es tocar el cielo con las manos, por ejemplo, con la Selección, con la que se proclamó campeón del Eurobasket en 2022: “Eso no lo vamos a olvidar nunca”, asegura. “Lo ganamos los amigos íntimos de toda la vida. Conseguir ganar una competición en la que había cuatro MVP de la NBA, unas selecciones brillantes y poder llegar con tus amigos y ganar una competición así es una cosa increíble”, recuerda casi emocionado.

El triunfo llegó “cuando nadie lo esperaba”, deja claro. Sebas utiliza el término “reivindicación” para explicarlo porque “hemos sido una generación que hemos estado detrás de los que han sido los mejores jugadores de la historia del baloncesto español y casi europeo y era muy difícil entrar. Todos los que estaban por delante nuestro son leyendas del baloncesto. Hemos crecido con ellos. Era complicado entrar porque estaban ellos ahí”, sentencia alguien a quien no le importó tener que cruzar el planeta en avión para ponerse a las órdenes de Sergio Scariolo. “No era fácil. Desde Japón, el vuelo directo era de 15 horas. Aterrizabas un domingo y el lunes estabas entrenando. Estabas un par de semanas y luego vuelta. No fue fácil, pero lo haces por el amor que tienes por este deporte y por tus compañeros, que son amigos que están ahí a tu lado”.

La ilusión sigue siendo la misma. “Es algo curioso. Tengo 31 años y son 16 años de vida que llevo dedicando todos los días de mi vida a lo mismo y es increíble que todavía tienes la misma ilusión, todavía te pones objetivos. Tienes que estar constantemente marcándote retos e intentando conseguir cosas nuevas. No puedes dejarte llevar si quiere seguir al máximo nivel y compitiendo. Es increíble que después de tanto tiempo todavía siga apasionándome con esto”, confirma. De hecho, cuando termine su carrera deportiva será “lo que más eche de menos”, el seguir pegándose dentro de la pintura: “Siempre he sido pequeño. ‘Es un grande, pero tampoco muy alto’. Cada vez que me lo dicen, pienso: ‘Ven aquí, que te vas a enterar’. Eso es lo que más emociones me provoca y luego, el competir, medirse contra cualquier persona que esté enfrente de ti es una cosa espectacular. Creo que es lo que más echaré de menos en un futuro cuando termine la competición”.

Sí está “preparado mentalmente” para decir adiós a Japón. “Ya he vivido esta etapa. No se sabe lo que pasará. Estamos empezando a hablar con equipos, pero bueno, si toca terminar esta etapa de Japón, tras siete temporadas en las que he ganado una liga, dos copas y he jugado seis años el All-Star, ha sido suficiente ya”, Con el futuro aún por definir y el mercado europeo esperando, Sebas Saiz afronta los próximos meses con calma y ambición.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_