Los abusos del ICE despiertan la conciencia de las estrellas de la NBA: “Ya no podemos permanecer en silencio”
La muerte del enfermero Alex Pretti a manos de la policía migratoria de Trump reaviva el espíritu crítico que los jugadores abanderaron durante el primer mandato del magnate


Stephen Curry, uno de los grandes de la historia del baloncesto, observaba desde la ventana de su habitación de hotel la multitudinaria reacción de Minneapolis a la muerte de Alex Pretti el sábado. La estrella de los Golden State Warriors se quedó pegado a la ventana, el televisor de fondo repasando los sucesos extraordinarios de las últimas horas. “Estuvieron allí como tres horas a 10 grados bajo cero. Fue precioso ver esa participación. Habla de lo importante que era para la gente que su voz fuera escuchada. Cuando estás aquí, sientes que deberían ocurrir muchos cambios”, reflexionaba el base de 37 años, la misma edad que tenía el enfermero muerto a manos de la policía migratoria de Donald Trump. También Renée Good, liquidada en otra operación de las patrullas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en la misma ciudad el pasado 7 de enero.
La primera de las dos citas consecutivas del equipo de San Francisco en Minneapolis fue aplazada un día a petición de los jugadores y personal de los Timberwolves. Los rivales lo entendieron tras ver el sentimiento de la calle y las noticias. La franquicia local de la NBA se unió al resto de equipos deportivos y grandes empresas de la ciudad con la firma de una carta abierta que hacía un llamamiento de paz y pedía rebajar las hostilidades a las autoridades locales, estatales y federales. A pesar de la prórroga, el ambiente en el pabellón el domingo fue sombrío e impropio del espectáculo habitual de la NBA, y la derrota de los locales por 85-111 la consecuencia lógica de jugar con la cabeza muy lejos del deporte y el juego.

“Por segunda vez en tres semanas, hemos perdido a otro miembro querido de nuestra comunidad de una manera inimaginable”, reflexionaba Chris Finch, técnico de Minnesota, con los ojos vidriosos y la voz rota. “Como organización, estamos con el corazón destrozado ante los eventos que estamos presenciando, y mandamos nuestras condolencias a la familia del señor Pretti y todos sus seres queridos, además de todos aquellos involucrados en esta situación inadmisible dentro de una comunidad que amamos y repleta de gente que es, por naturaleza, pacífica y orgullosa”, añadía el entrenador local.
Los Warriors, que durmieron ya el viernes en Minneapolis, presenciaron también la manifestación pacífica de aquella jornada y no dieron crédito a lo sucedido cuando despertaron el sábado. El domingo, a menos de dos horas del inicio del encuentro aplazado, pudieron escuchar desde dentro del Target Center, el pabellón de los Timberwolves, los cánticos de la tercera jornada de protestas multitudinarias consecutivas contra el ICE en la ciudad. “La gente está muy enfadada. Debería haber un llamamiento a nuestros mejores ángeles para cuidarnos los unos a los otros, reconocer lo que está pasando”, apuntaba Steve Kerr, preparador de Golden State y una de las pocas voces en la NBA que ha mantenido públicamente el tono crítico con Trump desde su primer mandato en la Casa Blanca.

El técnico hacía un guiño que muchos han pasado por alto al discurso de inauguración de Abraham Lincoln en 1861, cuando este intentaba evitar una guerra civil con los estados esclavistas del sur. “Los medios nos están dividiendo para sacar provecho a base de la desinformación. Hay tanto aconteciendo ahí fuera que es difícil reconciliarnos. En tiempos así, debes apoyarte en valores, en quién eres y quién quieres ser”, lamentaba Kerr. Antes del salto inicial del partido, después del minuto de silencio en honor a Pretti, una parte notable del pabellón se unió a los improvisados cánticos de “‘Fuck’ ICE”. Incluso miembros del grupo de comparecieron sobre el parquet con camisetas que rezaban ‘ICE OUT’, “fuera ICE” durante los tiempos muertos.
Después del encuentro, y con el paso de las horas, otros jugadores de la liga y deportistas se unieron a los mensajes de protesta contra la política migratoria y las tácticas deshumanizantes del gobierno de Trump, una melodía que no se escuchaba desde que el movimiento ‘Black Lives Matter’ se hiciera universal después del asesinato de George Floyd a manos de la policía en 2020, un suceso que ocurrió precisamente en las calles de Minneapolis.
Steve Kerr discusses the "somber atmosphere" at Target Center during today's game pic.twitter.com/suq3Lqd1PP
— Warriors on NBCS (@NBCSWarriors) January 26, 2026
“Pienses lo que pienses a nivel político, hay un componente humano básico en todo esto. Nadie merece perder la vida”, apuntaba Julius Randle, jugador de los Timberwolves. “Alex Pretti fue asesinado”, escribía en sus redes sociales Tyrese Haliburton, base de los Indiana Pacers. “Estos sucesos han costado vidas y sacudido familias enteras, debemos pedir rendición de cuentas, transparencia y protección para todas las personas, y el momento pide reflexionar honestamente sobre nuestros auténticos valores”, aportaba Karl-Anthony Towns, miembro de los New York Knicks y exjugador de Minnesota.
Breanna Stewart, dos veces MVP de la WNBA y jugadora de las Liberty, saltó a la pista en un partido de la liga Unrivaled mostrando un cartel donde pedía “abolir el ICE”. “Estoy asqueada, todo lo que vemos estos días en las noticias y en Instagram está propulsado por el odio, en vez de amor. Quería trasladar este mensaje simple y pedir políticas para favorecer a las familias y comunidades en vez de alimentar el miedo y la violencia”, desarrollaba luego ante los periodistas. La asociación de jugadores de la NBA (NBPA), también lanzó un comunicado conjunto condenando los hechos:
“Los jugadores de la NBA ya no podemos permanecer en silencio. Ahora más que nunca, debemos defender el derecho a la libertad de expresión y mostrar nuestra solidaridad con la gente de Minnesota manifestándose y arriesgando sus vidas para pedir justicia. La fraternidad de jugadores de la NBA, como los Estados Unidos, es una comunidad enriquecida por sus ciudadanos globales. Rechazamos dejar que las llamas de la división amenacen las libertades civiles que deben protegernos a todos”.
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