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Un Barcelona académico no flojea ante el Partizán

El equipo azulgrana madura el encuentro para doblegar al colista de Europa (88-70), conjunto de su extécnico Peñarroya

¿Qué hay de nuevo viejo? Eso pareció decir el Barcelona antes de comenzar el duelo ante Partizán, el colista de la Euroliga que contaba con tres amigos que no hace tanto vistieron de azulgrana. Y no hubo rezongue, ensañamiento ni pita con el técnico Joan Peñarroya, despedido hace tres meses porque fue incapaz de hilvanar un juego sólido, con más guirigay que orden, con más libertades que corsés, ni un solo título que paladear. También se le piropeó a Jabary Parker, que hizo las delicias por dos cursos y que se marchó por la puerta de atrás sin mucho bombo porque así lo quiso el área deportiva, que prescindió de él para apostar por Punter, pues entendía que no podía haber dos gallos en el gallinero, al menos dos que con la pelota en las manos tiraran antes de pasar. Y más anónimo pasó Calathes, que no se encontró con Jasikevicius de 2020 a 2022. Pero ahí se acabaron los elogios y los mimos, focalizado el Barcelona en recuperar el pulso después de mucho tiempo en coma, impulsado ahora por un Xavi Pascual que aporta vigor y energía, también la idea de recuperar el orden y el mando, el adn Barça que tan bien conoce. Y con eso y poco más, algo de Vesely y mucho de Shengelia, bastó para sumar un nuevo triunfo europeo y definirse como nobleza en Europa.

Al equipo azulgrana le costó mucho al inicio, sometido por el poderío físico rival, también por una intensidad que no traslucía el momento crítico del Partizán, en las catacumbas de Europa y con una pérdida de comunión entre la afición y los jugadores que en ocasiones hace insoportable el ambiente. Quizá fuera de casa notaban menos presión, como si estuvieran más liberados, como si las piernas les convirtiera en galgos. Parker ponía su triple, Bonga y Jekiri sumaban desde media distancia y Bruno Fernando se subraya como un jugador de élite, todos al compás de Calathes, al que le sobra visión. Lo sufría el Barcelona, con Hernangómez tan afilado en el aro rival como destemplado en el propio, desafinado de inicio Punter en el tiro y sin encontrar las rampas fáciles a canasta. 13-20 para cerrar el primer acto.

Se aplicó entonces el Barça en defensa, en jugar a lo mismo, en robar y correr, en encontrar a Vesely en el poste bajo y a Laprovittola y Satoransky -excepcional su último rebufo- en el exterior para poner las tablas, para recomenzar un duelo que se había torcido a las primeras de cambio. Pero el Partizán no estaba de paseo, entonado Osetkowski desde la periferia y descomunal Bruno Fernando en la botella. Hasta que Toko Shengelia pidió la pelota naranja y le dio nuevos bríos al Barça; ora un pase que nadie ve; ora una canasta que todos quieren, show georgiano para llegar al descanso en ventaja (41-35) y que continuó hasta que el Barça encadenó 17 puntos por ninguno del rival.

Los males del Partizán salieron de golpe cuando se vieron por debajo, cabeza gacha y hombros alicaídos, todos anémicos ante situaciones complejas, agotados en lo mental por los reveses del curso. Lo disfrutó el Barcelona, catapultado por los triples de Norris y la hiperactividad de Punter, baloncesto de muchos kilates que explican que este equipo conjuntado puede competir contra cualquiera y aspirar a mucho. Algo que desde hace tiempo no se daba. 62-50 con el último capítulo por completar. Ese en el que Washington trató de rebelarse, sofocado finalmente por Vesely, de nuevo letal en los lanzamientos de media distancia, también por un Hernangómez que se hinchó a puntos en el sprint final. Suficiente para cerrar un triunfo de lo más académico que sitúa al Barça en lo alto de la tabla y enfanga más al Partizán. Tiene trabajo Peñarroya, ese que tan bien resuelve Xavi Pascual.

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Sobre la firma

Jordi Quixano
Redactor de Deportes en EL PAÍS desde 2003. Licenciado en la Universidad Ramon Llull. Ha cubierto una Eurocopa, un Mundial y varias Vueltas a España, además de llevar durante años la información del Barcelona, también del Atlético y ahora de polideportivo.
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