La reválida de Nadia Erostarbe, única surfista española en la élite: “Las cosas pueden salir mal, y no pasa nada”
La deportista vasca consolida su plaza entre las mejores surfistas del planeta y debutará como miembro permanente de la Liga Mundial de Surf (WSL) a comienzos de abril


La surfista vasca Nadia Erostarbe (Zarautz, 25 años) lleva un par de temporadas de ensueño, pero no por ello se conforma con lo vivido y pretende seguir subiendo el listón a la mejor ola de la historia del surf español de competición. Diploma olímpico en la bucólica y peligrosa ola de Teahupo’o en París 2024, esta pionera en la élite de la disciplina logró hace unos días clasificarse por primera vez para el circuito mundial (CT) de la World Surf League (WSL). La liga mundial empieza a principios de abril en Bells Beach, una rompiente australiana situada al sur de Melbourne, y cuenta con 12 paradas en nueve países a lo largo de los próximos nueve meses.
Para lograr este hito sin precedentes, Erostarbe hizo las maletas a finales de febrero con la intención de no deshacerlas como mínimo hasta el mes de julio. Junto a su pareja y entrenador, el cántabro Guille Gutiérrez, apostaron por comprar un billete de solo ida a Australia, y acertaron. “Después de lograr la clasificación, estuvimos tres o cuatro días sin hacer nada. Estábamos agotados, sin fuerzas después de todas las emociones que pasamos”, cuenta Erostarbe en conversación con EL PAÍS. “Veníamos mentalizados, con el objetivo de clasificarnos y quedarnos en Australia. Como tuvimos la suerte de competir en el CT el año pasado, ahora ya sabemos a lo que venimos y no es todo nuevo”, añade.
El curso pasado, la vasca se quedó a las puertas de lograr la clasificación directa por culpa de una desafortunada lesión, pero luego pudo aprovechar la oportunidad de debutar en la élite como sustituta de otras lesionadas en algunas paradas del calendario. “Hablamos de un estadio mucho más grande, aunque solo sea un escalón más dentro de la disciplina. El primer año puede resultar abrumador para cualquiera ya que, quienes quieren dedicarse a esto, llevan soñando toda la vida con el objetivo de clasificarse”, reflexiona Gutiérrez. La fascinación del año pasado deja paso ahora a la ambición de situarse entre las 14 mejores mejores del mundo y pasar el corte a finales de septiembre en la parada en Lower Trestles, California.

Erostarbe forma parte de pleno derecho del exclusivo club de 24 surfistas situadas en la cresta de la ola junto a leyendas como Stephanie Gilmore o Carissa Moore, a quienes idolatraba de pequeña. Su camino plagado de éxitos, entre los que destaca la primera y única victoria española en las Challenger Series, la segunda división del surf mundial, no ha sido tan fácil como el palmarés indica. Cuando más cerca estaba de la cima, del objetivo de toda una vida, el pánico entró en escena. “Perdí dos campeonatos seguidos en primera ronda, y estaba en un momento muy malo psicológicamente. No tenía ganas de surfear, no me apetecía hacer nada. El miedo a no clasificar me comía por dentro, y de hecho me pasé sin coger olas más de dos semanas”, recuerda.
La joven surfista pidió ayuda y la encontró. Primero a través de su psicólogo personal y, más adelante, echando mano de la especialista estadounidense Natalie Hummel, que ha trabajado con campeones olímpicos de otras disciplinas. Con ella, la española ha trabajado en la regulación del sistema nervioso y la respuesta de los mecanismos de estrés del cuerpo ante la tensión lógica de las competiciones deportivas. “El cambio fue aceptar mis miedos. Las cosas pueden salir mal, y no pasa nada. Antes, yo era muy dura conmigo misma, me decía que la había fastidiado todo el rato, una y otra vez. Ahora me centro en conseguir mis objetivos en vez de tener miedo a no conseguirlos”, detalla.
Aunque los campeonatos duran un par de semanas a lo sumo, el surf es un deporte de sensaciones que requiere estar en el agua casi a diario. “Los baños libres antes de las competiciones suelen ser claves a nivel mental. Si te sientes bien surfeando en la zona donde se disputa el campeonato te ves fuerte ahí dentro y llegas con confianza”, explica Gutiérrez. “Pero es importante entender ese factor psicológico y saber quitarle algo de importancia. Al final llevas meses entrenando y lo que ocurre fuera de competición no debería determinar lo que pasa luego dentro”, matiza.
Erostarbe, según analiza su entrenador, siempre ha destacado por tener facilidad a la hora de realizar maniobras grandes y llamativas para los jueces, las que suelen llevarse puntuaciones más elevadas. La pareja lleva años trabajando en cómo encadenar varias de ellas en una sola ola, para lograr olas más completas y un surf más maduro, empezando y terminando bien la misma serie. “Nadia tiene un buen surf de espaldas, de giros increíbles, en eso es de las mejores del mundo. Creo que el circuito favorece mucho su estilo, empezando por las tres pruebas de inicio que se realizan en point breaks de derechas”, subraya el técnico.

El ascenso a la primera división del surf mundial da un respiro económico a la dupla, aunque lejos quedan los tiempos de bonanza en que los surfistas firmaban lucrativos contratos con las grandes marcas. Para que les salga a cuenta estar en la élite, deben bucear en sus contactos para conseguir alquilar una habitación de un particular, nada de hoteles ni plataformas turísticas. “En la segunda división acabas perdiendo dinero, pero aquí al menos te mantienes y con suerte haces un poco de bolsillo. Poder ganar un poquito ya es una victoria”, constata Erostarbe. Los premios de la WSL por el rendimiento en cada parada del calendario son la base esencial que permite financiar los viajes —nada baratos contando que deben trasladarse a Australia, Nueva Zelanda, El Salvador, Brasil, Tahití, Fiji y California de aquí a finales de verano—, mientras que las becas y patrocinios personales permiten hacer algo de colchón a los mejores del mundo de la disciplina.
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