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El misterio del campeón olímpico Jordan Díaz

Ni el crack del triple salto ni su entorno confirman o desmienten si el atleta español emigra a Estados Unidos para entrenar

Jordan Díaz salta hacia el oro en los Juegos Olímpicos de París.picture alliance (dpa/picture alliance via Getty Images)

Jordan Díaz ya era un misterio en sí mismo antes de enredar su vida en otro más. Su clase única, su talento innato de saltador de triple, su perezosa carestía competitiva, su llegada desde La Habana a Guadalajara hace cuatro años, su nacionalización exprés, su fascinación por su entrenador, Iván Pedroso, su melancolía del Malecón, sus cómics manga y sus videojuegos, su rodilla resentida, hacían del campeón olímpico de París un personaje inabarcable, una nebulosa. La última noticia a él ligada —el diario Marca informa, guardándose sus fuentes, de que Díaz abandona a Pedroso y a Guadalajara para irse a entrenar a Estados Unidos, nada menos—convierte la bruma que le rodea en niebla espesa y confusa, imposible de traspasar.

Nadie confirma la exclusiva, que precisa que el español nacido en La Habana se integrará en el grupo de elite del técnico Travis Geopfert, entrenador jefe de atletismo en la universidad Kansas State, proveniente de la Arkansas en la que germinó el mito Mike Conley, campeón olímpico en Barcelona 92, y creció el wonder kid jamaicano Jaydon Hibbert, y técnico personal de la campeona olímpica de longitud Tara Davis.

Nadie la desmiente, ni el propio atleta, que señala que él no ha dicho nada a nadie y que no hablará hasta el sábado a las 20 horas, y lo hará por su canal de Twitch. Nadie aventura una razón posible para una decisión que no parece ilógica dados los duros que han resultado los últimos 18 meses desde el oro de París: una lesión recurrente de rodilla le obligó a retirarse después del primer salto, nulo, en la calificación del Mundial de Tokio en un 2025 en el que solo realizó un salto válido: los 17,16m para ganar el campeonato de España. Una huida nacida de las dudas y el paso veloz del tiempo sin que deje de dolerle la rodilla, y no se acerca su sueño de batir el récord del mundo, y discusiones con el grupo sobre la responsabilidad de la lesión. Díaz lleva días sin entrenar.

En la federación española de atletismo no tienen noticias oficiales de los deseos del atleta español más laureado —campeón olímpico y de Europa y una mejor marca de 18,18m, la tercera mejor de la historia, a solo 11 centímetros del récord mundial—, que respetarán lo que haga con su vida y su carrera, y que no sería el primero que se fuera al extranjero a entrenar, un viaje ya emprendido hace años por Yago Lamela en un lapso de siete meses, y actualmente por Moha Attaoui, Mario García Romo o Marta García. Ni a su mánager ni a su entrenador les ha comunicado tampoco sus intenciones, ni siquiera su deseo de romper con ellos.

Tampoco aquellos con los que Jordan Díaz ha intimado más sus intenciones dejan de ver los múltiples problemas que puede encontrar para adaptarse a la vida estadounidense una persona con escaso conocimiento del inglés, sin capacidad para enrolarse en una universidad, y para superar las dificultades de asumir nuevas formas de entrenamiento, la falta de seguimiento médico gratuito que actualmente le presta la federación, y sus servicios de fisioterapia. “No está nada atado, quedan muchos flecos”, explican personas que han hablado con el atleta. Y el menor no es el visado para emigrar a Estados Unidos y la consecución de una tarjeta de residente en la situación actual del mundo y del país por las políticas de Donald Trump.

El cambio de política de patrocinio de Puma tras la entrada en el accionariado del grupo chino Anta le supuso la pérdida del patrocinio a Díaz, que mantiene a Omega y Red Bull como espónsores personales.

Si Jordan se fuera de Guadalajara, el grupo entrenado por Pedroso tendría como principales figuras a la plusmarquista mundial venezolana Yulimar Rojas, a la campeona española Fátima Diame y al saltador cubano Juan Miguel Echevarría. Hace dos años Ana Peleteiro se fue a Galicia.

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