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Edgar Canet, el futuro que ya es presente en el Dakar

El piloto más joven en ganar una etapa de motos repite victoria el domingo y sorprende incluso a los más optimistas de su entorno cercano

Para entender un poco mejor quién es Edgar Canet, el piloto de 20 años que acapara todos los focos en el Dakar 2026, basta fijarse en una nota de su currículo escolar: suspenso en inglés. Pero ahora el chaval responde fluidamente a la plétora de medios internacionales que quieren contar su historia, la del chico del futuro que ya es presente en el rally más duro del planeta. “Cuando tiene un objetivo, hace lo que haga falta para alcanzarlo. Y es así con todo lo que hace, tiene muy claro dónde quiere llegar”, cuenta a EL PAÍS Albert Canet, el padre de la criatura, sentado bajo el toldo de la autocaravana donde su hijo reposa cada noche.

El corredor de KTM se convirtió el sábado en el piloto más joven de la historia en ganar una etapa en motos en las 48 ediciones de la prueba, y por si había algún tipo de duda, repitió también el domingo. Los últimos españoles en repetir triunfo (Joan Barreda en 2016) y liderato en etapas consecutivas (Marc Coma en 2015) fueron dos de los mejores en surcar por los desiertos de todo el mundo. “Edgar está haciendo lo que le toca. Está acumulando experiencia y queda claro que tiene la velocidad, pero debe seguir creciendo”, advierte el propio Coma. “Por suerte está en un equipo de fábrica, y no hay mejor escuela. Si es una esponja, su curva de crecimiento será mucho más acelerada que la de cualquier otro piloto”, agrega el cinco veces ganador del Touareg.

Canet empezó a flirtear con los rally-raids en el 1.000 dunas de Marruecos con 18 años, terminando segundo en su primera carrera en la especialidad. Venía de una larga trayectoria en el enduro y el motocross nacional, nada raro al proceder de una estirpe de expilotos todoterreno. El padre rodaba como aficionado, y el abuelo fue profesional y tenía un taller de motos donde la familia se pasaba buena parte de los días. Desde que el pequeño se subió con cuatro años a una, ya no pidió otra cosa en su tiempo libre. Por el camino, una grave caída a los 16 años amenazó con truncar su trayectoria: se fracturó cinco vértebras y tuvo que superar tres operaciones para evitar la silla de ruedas.

Fue en 2024 cuando el chaval se lanzó de cabeza contra los mejores en las pruebas mundialistas en Portugal y Argentina. Los padres todavía dudaban de si estaban tomando el camino correcto. “¿Tocaba viajar solos al otro lado del mundo con 19 años cuando Nani Roma me insistía en que era muy peligroso? Realmente nos preguntábamos si lo estábamos haciendo bien”, confiesa Canet padre. A pesar de las advertencias, Edgar se inscribió a escondidas al rally de Marruecos, la prueba clasificatoria para el Dakar, y todo fue rodado con una séptima plaza definitiva. Quedó demostrado que el joven de La Garriga, un municipio barcelonés de 20.000 habitantes, estaba hecho de otra pasta y que no iba a desistir nunca.

“Cuando me dijo que iba a hacer el Dakar, yo le dije que no le iba a ayudar en nada. Me cerré en banda. Pero el tío se espabiló por sí solo, así que no hubo más remedio que aceptarlo y educarle”, rememora Roma. Canet se acerca cada día a su carpa para departir sobre la jornada y recibir sus consejos e instrucciones. Aunque el doble ganador de la carrera insiste siempre en rebajar las expectativas, no esconde el potencial de la perla de KTM. “En la historia del Dakar nadie ha quemado etapas tan rápido. Tiene mucho talento, es muy bueno, eso lo sabemos todos. Pero nos cuesta tener paciencia y hay que darle tiempo”, añade el piloto de Ford, con tres décadas de vivencias a sus espaldas.

El director deportivo de la fábrica austríaca, Jordi Viladoms, asegura que Canet fue para él un amor a primera vista, por mucho que otros tuvieran dudas. “Le invitamos a un entrenamiento y desde el primer momento se me pusieron los ojos como platos: ‘¡Este tío lo hace muy bien!’ Por su actitud y las cosas que decía, lo que preguntaba y la velocidad que tenía, lo vimos muy claro”, explica sobre la decisión de ficharle para el equipo oficial desde su primer año en el rally de rallies. Canet siempre ha jugado a dar gas a fondo con todas las motos que ha tenido, ya fueran de motocross o enduro. La velocidad es uno de sus grandes puntos fuertes como piloto, y en la etapa prólogo rodó a más de 114 km/h. Este domingo lo hizo a casi 100 km/h de media durante 300 kilómetros que escondían tramos sinuosos y muchísimas piedras.

Aunque sus victorias suenan a temeridad, todo puede parecerlo en el Dakar, el entorno está satisfecho con la naturalidad y honestidad que Canet exhibe en la cresta de la ola. “Tiene los pies en el suelo, y desde el equipo le ponemos plomo. Hay que entender la realidad: aquí no te puedes despistar, y a muchos novatos les pasa. Yo mismo gané una etapa en mi segundo Dakar y al día siguiente me pegué un cebollón que no veas. Es indudable que estamos ante un gran piloto, pero nunca puedes confiarte y pensar que lo tienes todo controlado”, subraya Viladoms, que en el Dakar de 2014 firmó una meritoria segunda plaza. “Si le sale natural correr así, pues que corra. Es lo que ya hizo el año pasado. Cuando sentía que podía, apretaba, pero cuando veía que no podía más, sabía cortar gas. Mi mensaje cuando hablo con él sigue siendo el mismo”, apostilla Roma.

Lejos de la moto, Canet es un chico tranquilo, muy de estar con su pandilla y hacer el indio. Si no tiene planes con ellos ni entrenamientos, le gusta quedarse en casa. Como la mayoría de chavales, tampoco se separa del móvil y no siempre escucha a los padres. “Lo que yo le digo le entra por una oreja y le sale por la otra”, sonríe Albert. “Por suerte, cuando Nani, Jordi o el equipo le lanzan una recomendación, él escucha con atención y les hace caso. Hemos caído en muy bien sitio, y recuerdo que todo lo que le pidieron el año pasado fue traer la moto a casa cada día”, celebra.

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Sobre la firma

Guille Álvarez
Graduado en Ciencias Políticas por la UPF y máster en Periodismo Deportivo y Comunicación por la Blanquerna-URL, ha pasado por las redacciones de La Vanguardia, la revista VICE y Mundo Deportivo. Colabora con la sección de deportes de EL PAÍS desde 2022, donde ha cubierto el Mundial de MotoGP y varias ediciones del Rally Dakar.
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