‘Zona 3′: ciencia ficción contra una IA (casi) indistinguible de la realidad
El francés Cédric Jimenez asienta su película en los peligros de la tecnología más de moda, pero lo que subyace son las ideas de ultraderecha de los políticos que van a aplicarla


En una secuencia de Zona 3, nueva película del director francés Cédric Jimenez, especialista en cine de acción, policiaco, político e histórico, desde el III Reich hasta el terrorismo islamista, ahora instalado en la ciencia ficción del inminente futuro, una policía detiene a un sospechoso tras una persecución y, ante las reticencias del presunto delincuente a dar una información, conecta con la central a través de sus auriculares de alta tecnología y dice: “¿Me pasan con la Comisión Penitenciaria de la Zona 1? Solicito un juicio inmediato por vídeo. Es para un encarcelamiento rápido”. En la realidad de la película, esos juicios aún no existen, es solo un farol. Pero el sospechoso se lo cree y claudica ante la amenaza. También el espectador del hoy, que sabe que cualquier gobernante fomentará esa posibilidad más pronto que tarde y que, gracias a la inteligencia artificial, ello será posible ciscándose en cualquier garantía judicial.
Jiménez, coguionista junto a Olivier Demangel, partiendo de la novela de Laurent Gaudé Chien 51 (2022), asienta su película en los peligros de la inteligencia artificial, pero lo que subyace son las ideas de ultraderecha de los políticos que van a aplicarla: “Queremos una sociedad mejor, más justa y más segura”, dice a los medios de comunicación el ministro francés del Interior en la ficción. Eso lo quieren ellos y quizá todos, pero no a costa de cualquier cosa. Y ahí, en el mundo en que vivimos, es cuando la película de ciencia ficción se difumina para convertirse en una obra realista de (casi) el mes que viene.
La inteligencia artificial se ha convertido en nuestro día a día, en el tema de conversación de las cenas, en la preocupación por excelencia y, al mismo tiempo, en nuestro tercer brazo y nuestra segunda mente (en algunos casos, la primera y única). Y, claro, el cine se está haciendo eco de ello con reiteración. Casi demasiada reiteración, pues se corre el peligro del hartazgo: solo en las últimas semanas se han ido estrenando consecutivamente Idilia, La residencIA, Sin piedad, Buena suerte, pásalo bien, no mueras, y esta Zona 3. Ahora bien, en todas ellas, aunque de calidad diversa, hay apuntes terroríficos.

En la de Jimenez, director de las solventes Conexión Marsella y Novembre, París está dividida en tres zonas geográficas que delimitan estrictamente las clases sociales de la población, la esperanza de vida y las oportunidades. La zona 3 es la de los pobres y los marginados. El Gobierno ha privatizado en parte la policía con un programa de ciberseguridad e inteligencia artificial llamado ALMA, que restringe las libertades. Los ciudadanos se ven obligados a vivir con pulseras de geolocalización e identidad. Los reconocimientos faciales y la presencia de los drones de vigilancia son constantes. Hay un grupo de terroristas revolucionarios que, en el inicio de la película, acaba con el creador de ALMA. La prostitución de lujo está tan arraigada como comprar la leche, el catolicismo ha vuelto como método de calma y uno puede acudir a un karaoke y sentirse como un participante de Operación Triunfo.
Zona 3, con reparto de lujo en el cine francés, es una película de claras evidencias derivativas que puede sonar a ya vista en buena parte de su relato, y que antes de su eficaz desenlace se empeña demasiado en la lucha física. Pero las cosas van a tal velocidad en nuestra realidad que cuando se estrenó Minority Report, en 2002, daba cierto repelús por las generaciones futuras y ahora estamos seguros de que hay papeletas para que nos toque también a los presentes. Y a pesar de las reiteraciones, y de que el diseño de producción está lejos de ser lo suficientemente atractivo, la película deja ideas macabras como para no desdeñarla. Parece seguro que, en materia de inteligencia artificial, es solo una más. Sin embargo, la realidad que nos circunda la hace más interesante. De hecho, hace unos días, un hombre intentó incendiar con un cóctel molotov la casa de Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, lo que llevó a algunos medios a titular sus noticias con la posibilidad de que se tratara del primer atentado anti-IA de la historia de la humanidad. ¿Zona 3, una distopía? El futuro ya está aquí.
Zona 3
Dirección: Cédric Jimenez.
Intérpretes: Gilles Lellouche, Adèle Exarchopoulos, Romain Duris, Louis Garrel.
Género: ciencia ficción. Francia, 2025.
Duración: 100 minutos.
Estreno: 24 de abril.


























































