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La guerra de Irán amenaza con una subida global del precio de los condones

“La situación es muy delicada”, dice el director de Karex, la compañía malasia que produce uno de cada cinco preservativos del mundo

Envases de condones en una de las fábricas de Karex en Pontian, Malasia, este jueves.Hasnoor Hussain (REUTERS)

La guerra de Irán tiene efectos inesperados. Karex, la empresa malasia líder mundial en la producción de preservativos, ha asegurado en los últimos días que planea incrementar los precios de sus productos entre un 20% y un 30%, y valorará si los sube aún más, en caso de que las interrupciones en la cadena de suministro se prolonguen en el tiempo.

“La situación es sin duda muy delicada, los precios son elevados”, declaró Goh Miah Kiat, director ejecutivo de la marca, en una entrevista que han publicado Reuters y Bloomberg. “No nos queda más remedio que trasladar los costes a los clientes”.

Goh también aseguró que la compañía se enfrenta a un repunte de la demanda de preservativos, próximo al 30%, ya que el incremento de los costes de transporte y los retrasos en los envíos han dejado a muchos de sus clientes con menos existencias de lo habitual.

Fundada en 1988, Karex es el gran gigante mundial de los condones. Produce más de 5.000 millones de preservativos al año, una de cada cinco unidades del planeta. Suministra a marcas globales como Durex, y cuenta además con sus propias líneas, entre las que se incluyen ONE y Carex. También surte a grandes organismos públicos, como el Servicio Nacional de Salud británico, y ofrece productos de marca blanca a supermercados y minoristas, según Bloomberg.

Su historia refleja que cuando hay una guerra en marcha ningún sector es verdaderamente impermeable. Karex usa diversos materiales relacionados con la industria petroquímica, como el amoníaco para conservar el látex, el etanol para el envasado, y el aceite de silicona como lubricante. Y el cierre del estrecho de Ormuz, por donde fluye en torno a una quinta parte del crudo y del gas natural licuado del mundo, además de otros petroquímicos, ha provocado costes de producción en aumento. El precio del látex de nitrilo, un caucho sintético derivado del petróleo, se ha duplicado desde el principio de la contienda; los del caucho natural han subido un tercio desde enero.

En países como China, donde la bajísima tasa de natalidad se ha vuelto un quebradero de cabeza para las autoridades, el anuncio de Karex se volvió rápidamente una broma en redes sociales. Los comentarios sobre los condones subiendo de precio acumulaban el jueves más de 60 millones de visionados en el gigante asiático. Algunos usuarios hablaban de acumular reservas de fundas por si acaso; otros afirmaban que aún merecía la pena comprar una caja de preservativos: muchísimo más barato que criar hijos.

Pese a los crecientes esfuerzos de las autoridades de Pekín por impulsar la natalidad, la tasa de nacimientos cayó nuevamente en 2025 a 5,63 por cada 1.000 habitantes, la más baja desde la fundación de la República Popular en 1949.

Una de las medidas más recientes del Gobierno chino tuvo que ver, de hecho, con el precio de los preservativos: desde el 1 de enero de este año, la población paga un 13% de impuestos por los productos anticonceptivos, después de la retirada de unas exenciones vigentes desde 1994, cuando China todavía se encontraba metida de lleno en la política del hijo único.

Goh, en la entrevista, aseguraba que en su opinión el alza de los precios no afectarán demasiado a la demanda porque el de los condones, al fin y al cabo, es un mercado virtualmente inmune a la inflación. “En tiempos difíciles, la necesidad de usar preservativos es aún mayor, porque no sabes qué te depara el futuro, si seguirás teniendo trabajo el año que viene”, dijo. “Si tienes un hijo ahora mismo, tendrás una boca más que alimentar”.

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