Putin declara agente extranjero al codirector del documental ‘Mr. Nobody contra Putin’, ganador del Oscar
El Gobierno ruso añade al maestro Pável Talankin a su lista de proscritos y le acusa de oponerse a la guerra contra Ucrania


El putinismo ha proscrito al profesor que mostró el adoctrinamiento de los niños en los colegios rusos en el documental Mr. Nobody contra Putin, Pável Talankin. Este viernes, el Ministerio de Justicia ruso ha declarado agente extranjero al codirector de la obra, justo dos semanas después de haber obtenido el premio Oscar al mejor largo documental. Un día antes, un tribunal de la región en la que dio clase, Cheliábinsk, prohibió la emisión del filme.
El Gobierno ruso enseña a los niños en sus aulas el manejo de los drones y que “no hay miedo a morir por la madre patria”. Talankin, antiguo profesor en la pequeña ciudad de Karabash, en la región de los Urales donde Rusia se desdobla entre Europa y Asia, grabó la propaganda que su colegio le imponía a los estudiantes hasta que marchó al exilio a la República Checa en 2024.
El documental recorre la evolución de su escuela en los dos primeros años de la invasión de Ucrania, desde febrero de 2022. Talankin, con la colaboración del cineasta estadounidense David Borenstein, grabó las ceremonias del inicio del curso escolar, sus asambleas y sus clases. El Ministerio de Justicia ruso acusa a Talankin de “difundir información falsa sobre las acciones de las autoridades rusas, oponerse a la operación militar especial en Ucrania y colaborar con organizaciones indeseables”.

Asimismo, un tribunal ruso prohibió el pasado jueves la difusión del documental porque consideraba que contenía “signos de propaganda que transmiten una actitud negativa hacia el Gobierno ruso y la operación militar especial”. La corte rusa también subrayó que el profesor grabó a los menores sin el consentimiento de sus padres.
Talankin se ha mostrado sorprendido ante los medios independientes rusos. “Honestamente, no esperaba que me declarasen agente extranjero porque la película ya tiene un año, es vieja. ¿Por qué ahora? ¿Les ha molestado tanto el Oscar?“, ha declarado el codirector al canal de noticias Vot Tak.

La victoria de Talankin en los premios de la Academia de Hollywood fue pasada de largo por las agencias de noticias y las televisiones rusas en su cobertura del resto de la gala.
La etiqueta de agente extranjero supone la proscripción de toda vida pública en Rusia. La medida, que hace una década obligaba a declarar hasta el último kopek —céntimo de rublo— al opositor, periodista o activista afectado, ha sido reformada gradualmente por el Kremlin hasta prohibir participar en actividades públicas, sacar libros o películas, o aspirar a ciertos empleos, a aquellos ciudadanos que el putinismo acuse de actuar “bajo influencia extranjera”, aunque este no tenga siquiera contacto con ningún organismo o persona de otro país.
Etiqueta con la que cerrar asociaciones
Esta misma etiqueta ha sido utilizada por el Kremlin para cerrar organizaciones defensoras de derechos humanos que han sido clave en el periodo democrático ruso. Una de ellas es la fundación Memorial, la asociación de memoria histórica que sacó a la luz a las millones de víctimas de la represión soviética y, posteriormente, defendió los derechos humanos en la Rusia de Yeltsin y Putin. Memorial fue liquidada por el Kremlin a finales de 2021, meses antes de comenzar la invasión de Ucrania, bajo la acusación de que no ponía la marca de agente extranjero en todas y cada una de sus publicaciones en redes sociales.
Este viernes, el Ministerio de Justicia ha ido un paso más allá y ha solicitado declarar extremista a Memorial. Esta medida supondría multas e, incluso, penas de cárcel, por citar o usar los símbolos de esta organización de derechos humanos.
Cientos de rusos han sido declarados agentes extranjeros desde que comenzó la guerra. El Ministerio de Justicia publica cada viernes los ciudadanos y ONG que son añadidos a esta lista negra. Además de Talankin, esta jornada han sido incluidos en la marca negra del Kremlin el empresario Vitali Ginzburg, la periodista Marina Skorikova y la organización Cristianos contra la guerra.
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