Ir al contenido
_
_
_
_

‘La sombra de mi padre’, o cómo inventarse una vida con su progenitor

El videoartista británico-nigeriano Akinola Davies Junior fantasea en su debut en el cine, con el que ha ganado un Bafta, con un día en Lagos con su padre fallecido y su hermano

01:55
Tráiler de 'La sombra de mi padre'
Un momento de 'La sombra de mi padre'.

Cuando Akinola Davies Junior (Londres, 40 años) tenía 20 meses, su padre murió. “No tengo recuerdos de él. Tampoco se acuerda mucho mi hermano Wale”, explica por videollamada desde Brighton, donde reside, el director de La sombra de mi padre, ya en cines en España. En su filme, dos críos viajan a Lagos con su progenitor y viven en la capital de Nigeria un día muy especial en junio de 1993, en el que la esperanza de que llegue la democracia la acalla un golpe de estado, el del general Ibrahim Babangida.

La entrevista se realiza días antes de que Davies gane el Bafta al mejor debut, y de que la BBC censure, en la retransmisión de la gala en diferido, su “Free Palestine”. El videoartista creció con sus hermanos y su madre en Lagos, antes de volver a Reino Unido y terminar en EE UU para completar su educación. Así devino en nombre popular en la industria de la publicidad, se ganó un nombre como realizador de vídeos musicales y logró el respeto del mundo del videoarte.

Con todo, su hermano Wale estaba dándole la matraca con otra historia: su historia. Había escrito un esbozo de libreto para que el pequeño de los Davies debutara en el cine de ficción. Su cortometraje Lizard (2020), que ganó en Sundance, ya se aproximó, aunque con una chica de protagonista, a las relaciones paternofiliales. La sombra de mi padre ahonda en más temáticas. “Por un lado, de aquel día de junio de 1993, el del golpe de estado, me acuerdo porque nos sacaron del colegio. Por otro, cuando leí el primer guion de Wale no paré de llorar. Piensa que nosotros somos cuatro hermanos, los dos mayores, chico y chica, y, después, con mucha diferencia de edad con ellos, Wade y yo. Él tenía tres años cuando murió nuestro progenitor, y nos hemos inventado un padre”. Akinola, aun siendo el benjamín, heredó el nombre de su padre, y en el filme, a los dos críos los ha llamado con los diminutivos de los hermanos, Remi y Akin. “Nunca habíamos tenido los cuatro una conversación sobre lo que sentimos y perdimos cada uno con su muerte. Con la película, por fin tuvimos ese diálogo entre los cuatro. Y, por eso, los dos críos en pantalla llevan nuestros apodos”.

El progenitor de La sombra de mi padre es, además, un caballo de Troya narrativo. Dentro de él se esconden muchos temas. “Estuvimos un tiempo en Lagos, hablando con quienes le conocieron. Gracias a ellos creamos a ese hombre. También nos importaba contar cómo se vivió aquel momento. Cómo se relaciona Nigeria con la democracia. Muchos nigerianos, por la censura militar, no saben nada de su historia. Los libros de texto borraron nuestro pasado. La película está pensada primero para ellos”.

Lagos es, confiesa, su lugar favorito para rodar. “No conozco España [risas]. Así que perdóname. En Lagos hay una energía descomunal, vigorizante, una espontaneidad asombrosa. Encima, puede pasar de todo. Y a mí, que cuando más disfruto es en rodaje, que haya accidentes durante la filmación me parece algo mágico. Todo vale en una película”, asegura.

Hay más, mucho más, y Davies desgrana: “La muerte nos hurtó muchas cosas. Como, por ejemplo, una visión de lo que significa ser un hombre. Que no creo que mi padre hubiera sido el mejor maestro. Pero nunca lo sabremos. Es importante hablar de la masculinidad, porque pienso que hay muchas masculinidades distintas. Y, por tanto, de paternidades. Y de imperfecciones. Ese personaje no es perfecto, ni es como él era, pero ahora tengo un padre en pantalla”.

Tras años de películas sobre la maternidad, esta temporada las pantallas han vivido un desembarco de retratos de paternidades, casi todas a través de padres contritos y/o ausentes: “Creo que es tan importante una cosa como la otra, y que hablemos de ambas. En mi caso, nuestra experiencia vital, la de Wale y la mía, está completamente basada en nuestra madre. Ahora, hacer un filme sobre mi madre... no sería fácil. Tengo una relación complicada con ella. Ella es mi mejor amiga y también mi mayor frustración [carcajada]”.

Akinola Davies Junior aún desmenuza otra capa de su filme. “Es mi carta de amor a Wale. Los niños juegan con superhéroes como lo hacíamos nosotros. O al fútbol en la calle. A esa edad, Wale cuidaba de mí, acarreaba una responsabilidad como hermano mayor que se muestra en pantalla. A cambio, el hermano pequeño, como no posee esa carga, es más libre de preguntar lo que quiere, no frena su curiosidad”, apunta el cineasta. “Sí, me he basado en nuestras dinámicas”.

¿Qué ha aprendido un videoartista como él en un rodaje como este? “He disfrutado del trabajo en equipo, de la creación en grupo. A la vez, he usado mis experiencias anteriores y a mis colaboradores de otros ámbitos para enriquecer el filme. Y he colado apuntes de mis referentes: Kore-eda, Tarkovski, Spielberg, Ousmane Sembène [considerado el padre del cine africano]...”. Autores poéticos, no tan políticos como él. “Ya, sí, vivimos en el mundo de Donald Trump. Aunque, si nos dejáramos arrastrar por las noticias, nos ahogaríamos. Quise que quedara claro que tras ese día, y por mi experiencia, debemos ser optimistas. Si no tenemos esperanza, ¿qué futuro creamos?”.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_