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Crítica de cine
Crítica

‘Aída y vuelta’: Paco León y Carmen Machi regresan con gracia y emoción a sus orígenes para probar los límites del humor

En clave de metaficción, esta película salda cuentas con la incorrección política de la serie y con la losa del éxito popular para sus protagonistas

01:50
Tráiler de 'Aída y vuelta'
Paco León y Carmen Machi, en 'Aída y vuelta'.

Igual que Frasier nació en 1995 de una costilla de Cheers, Aída lo hizo en la década posterior de la popular 7 vidas. En 2005, unos meses después del último episodio de la temporada final de la genial serie estadounidense protagonizada por dos hermanos psiquiatras, el término spin off cruzaba el Atlántico de la mano de un personaje tan único como insospechado: una pobre mujer de la limpieza española que sobrevivía con dos de sus hijos, su madre exvedette y su hermano exyonqui en un barrio popular madrileño llamado Esperanza Sur. Aída García era Carmen Machi y el exyonqui, Luisma, era Paco León. Lo que ocurrió después es historia de la televisión y de la comedia españolas.

Aída y vuelta, el nuevo largometraje dirigido por Paco León, funciona no solo como homenaje a un programa para muchos (entre quienes me incluyo) inolvidable, sino como una autoficción llena de desparpajo sobre la incorrección política y los límites del humor; el peso de la fama televisiva y de las individuales en una familia de éxito popular; la IA; el MeToo y la cancelación, y la realidad paralela de las redes sociales.

Paco León sitúa el final de la serie en 2018, cuatro años después del cierre real, para imaginar un adiós en el que los chistes de Aída ya no tienen lugar y su actriz principal ha llegado al límite personal y profesional con la serie. En ese juego de metaficción se cuenta cómo el personaje de Aída es una losa para Machi; las tiranteces entre los actores, los guionistas y la cadena; las traiciones y corrillos entre bambalinas y hasta el activismo queer de Eduardo Casanova. Todo para ofrecer una panorámica satírica de las tripas de una sitcom cuyo humor irreverente la condena a la extinción.

Una década después de su luminosa Kiki, el amor se hace —en la que León demostró su talento para la comedia coral (y erótica)—, el actor y director que debutó con el experimento costumbrista de Carmina o revienta y de Carmina y Amén, o que se atrevió a una revisión del mito de El mago de Oz con Rainbow y del de Ava Gardner con la serie Arde Madrid, vuelve a demostrar que su curioso instinto detrás de la cámara y su infalible vis cómica delante dan mucho de sí.

En su última temporada real, Aída empezó a sufrir las primeras consecuencias de una sociedad que ya no toleraba igual ciertas bromas. La serie se reía de todo, de los inmigrantes, como el bueno de Machupichu, de los drogadictos descerebrados como Luisma y Baraja, del facha rancio, xenófobo, homófobo y putero Mauricio Colmenero, del buenismo progresista de Chema, del niño homosexual Fidel, de la promiscuidad sexual de Macu, de los sueños de farándula de Eugenia, de la ingenuidad Disney de Soraya… Aída pisaba todos los charcos de una España burra y de barrio que Paco León recupera en la película que ahora se estrena para saldar cuentas con sus orígenes.

En ese sentido, Aída y vuelta tiene algo de nostalgia catártica encarnada en esa actriz inmensa y fuera de lo común que es Carmen Machi. De su inimitable mano, Aída y vuelta mira por el retrovisor sin pena. No para volver atrás, sino para recordar que de aquel humor incorrecto y grosero surgió algo importante que quizá merece la pena recordar, aunque sea para enterrarlo con dignidad.

Aída y vuelta

Dirección: Paco León.

Intérpretes: Carmen Machi, Paco León, Mariano Peña, Miren Ibarguren, Eduardo Casanova, Pepe Viyuela, Secun de la Rosa, Marisol Ayuso.

Género: comedia. España, 2025.

Duración: 110 minutos.

Estreno: 30 de enero.

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