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Premio Cervantes
Tribuna

Celorio, la palabra y la familia

La literatura del mexicano ganador del Cervantes es íntima y familiar, un recuento de la vida con los suyos, con su madre, que nació en Gran Canaria, con su padre, que nació en Asturias

El rey Felipe VI ofrece un discurso durante la entrega del Premio Cervantes 2025 al escritor mexicano Gonzalo Celorio (derecha), este jueves en el Paraninfo de la madrileña Universidad de Alcalá de Henares. Ballesteros (EFE)

Al rey le gustan estos eventos en los que la literatura no es tan solo la vida pública sino lo que traen los escritores a los que aquí se agasaja. No es que tuviera prisa por escuchar al premio Cervantes de este año, seguro que sí, porque ha leído sus libros y habla de ellos con soltura. Pero la verdad es que su majestad se lanzó pronto a declarar abiertas las solemnidades que tenían como objeto celebrar el premio Cervantes a Gonzalo Celorio. Este estaba solo, cerca de la directora general del Libro, esperando que el rey le diera la palabra al ministro de Cultura, mirando sin duda lo que tuviera que decir como prólogo de todo el rey de los españoles.

Como el ganador de este año tiene una pasión que desde la infancia le emparenta con la palabra, a don Felipe se le mezcló el protocolo con el gusto de Celorio, así que dijo, para señalar que empezaba la sesión: “Se abre la palabra…”. Se dio cuenta su majestad de lo que había dicho y se rio como todo el mundo. Celorio vivió esos momentos con el júbilo del que ve citado antes de tiempo el leit motiv de su vida como escritor. Dijo don Felipe: “La palabra palabra…, al fin y al cabo es la palabra preferida del ganador”.

El ganador escucharía luego muchas palabras, y pronunció las suyas, que en todo momento fueron íntimas y familiares, pues su literatura es, desde su niñez, un recuento de la vida con los suyos, con su madre, que nació en Gran Canaria, con su padre, de raíz asturiana... En cualquier momento de su viaje por la vida, este hombre que jamás renunció a la infancia, hasta hoy, estuvo cerca de la familia. A su hermano mayor, Jaime, el único que le queda de los 12 hermanos que tuvo, le dedicó palabras que fueron a la raíz de aquella niñez.

Había 16 parientes, hijos, nietos, amigos, del escritor que ya es cervantes: sus hijos Gonzalo y Diego, su nieto Diego, las hijas de su esposa, Carolina y Jimena, su hermano Jaime, su cuñada Silvia… Un gentío que forma parte, también, de la literatura que escribe. Su esposa, Silvia Garza, hizo las fotos de los momentos en que el escritor estuvo más cerca de que la memoria del niño que fue se mezclara con los elogios que recibía. Lo que a Silvia le emocionó más de este episodio de la entrega del premio fue “todo lo que dijo de su familia, de su linaje, que está, por otra parte, en toda su literatura… Él ha vivido muchas vidas y en esta que ahora le toca se ha encontrado con la luz de la palabra”.

La palabra palabra. A la reina Letizia le conmovió más, de todo lo que escuchó, lo que Gonzalo Celorio vivió “cuando era un chiquitín” que busca el espacio propio que luego le dieron los libros, “la herramienta que serían después su pasión y su trabajo”. Su hijo Diego, que vive en España, subrayó entre las cosas que su padre dijo nada más empezar su discurso: su abuelo, el padre de Gonzalo, había dicho que tuviera la vida por delante, y que si esta se hacía difícil que fuera a buscarle, que él lo rescataría.

Nos dijo Juan Cerezo, su editor: “Es una celebración de la literatura de ida y vuelta. Celorio es el último gran representante. Elena Garro, Cernuda, el exilio republicano, la UNAM, Cervantes, Borges, Cortázar, Celorio… La mejor tradición de la cultura en español es la que se ha enriquecido con esos vínculos e influencias. Y hoy la hemos festejado en el Paraninfo de Alcalá”.

La voz del galardonado

Hubo en el pasado inmediato dificultades para escuchar la voz de Celorio. Ahora es, en relación con aquel tiempo, otra vez la voz que sigue diciendo la palabra que quiere. Su nieto, Diego, como su padre, lo acompaña estos días, como la troupe del escritor que nunca ha dejado de ser poeta. El Diego chico (ahora tiene 16 años) me dijoqué destacaría de este momento en que el nuevo Cervantes celebra su premio: “Me emocionó cuando, al principio, evocó la muerte de su padre… Pero lo que más impacto me hizo fue cuando contó cómo les explicaba él a sus hermanos cómo debían ligar con las chicas”.

Sergio Ramírez ganó el premio Cervantes en 2017. Estaba feliz con que la palabra fuera ahora para su amigo mexicano. “La emoción de su familia es un modo de celebrar su literatura”. La librera Lola Larumbe dijo a este periódico: “Hubo tanta gente, de todas partes, de América, de España, de muchos sitios, escuchando a Celorio, que se puede decir que aquí estaba la explicación de que no hay pureza de raza, sino un viaje, con Cervantes y con el Quijote, por las palabras. Por la palabra palabra”.

En el aire sonaron, dichas por Celorio, subrayadas por los intervinientes, homenajes a la literatura mestiza que ahora vive en todas las latitudes en que se habla español: León Felipe, Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes, Elena Poniatowska. Ya no hay fronteras. Ahora, dijo el ganador del Cervantes, en el canon están indiscutiblemente todos los que cultivan la lengua de Cervantes. “Todos somos parte sustancial del Territorio de la Mancha”.

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