La presencia de Rusia e Israel caldea la Bienal de Venecia
La participación de ambos países en la gran cita del arte contemporáneo desata una controversia internacional marcada por las protestas y divisiones institucionales


La Bienal de Venecia, uno de los mayores escaparates del arte contemporáneo mundial, volverá a abrir sus puertas en mayo envuelta en una tormenta política que amenaza con eclipsar la propuesta artística de la 61ª edición de esta gran exposición internacional. La decisión de readmitir a la delegación rusa y las crecientes presiones para excluir a Israel han desatado una controversia internacional, marcada por las protestas y divisiones institucionales, que ha alcanzado incluso al Gobierno italiano y que ha desplazado el foco desde las obras y los artistas hacia la geopolítica.
En este importante evento cultural —que arrancará el próximo 9 de mayo y se prolongará hasta noviembre—, que marca tendencias y descubre nuevos talentos, se corre el riesgo de que el factor cultural quede relegado a un segundo plano, opacado por unas polémicas que han avivado el debate sobre si el arte debe mantenerse al margen de los conflictos del mundo.
El presidente de la Bienal, Pietrangelo Buttafuoco, que lleva en el cargo desde octubre de 2023 —fue nombrado por el Ministerio de Cultura de Meloni—, que ha presidido una edición completa y está al frente de la organización de la de este año, ha decidido invitar a todos los estados que querían asistir. Entre ellos se encuentran Irán, Israel, Ucrania, Bielorrusia y también Rusia, al que se le retiró la opción de colocar un pabellón en 2022 tras la invasión de Ucrania. En aquella ocasión, la Bienal afirmó que rechazaría “cualquier forma de colaboración con quienes hubieran cometido o apoyaran un acto de agresión de una gravedad sin precedentes”, y que no aceptaría “la presencia en sus eventos de delegaciones oficiales, instituciones y personalidades vinculadas de cualquier modo al Gobierno ruso”. Desde entonces, el país no había vuelto a participar en la exposición. En 2024, Rusia cedió su pabellón, situado en los jardines de la Bienal, a Bolivia.
“Todos los países que en estos momentos están en guerra llegarán a Venecia. Yo abro a todos, sin excluir a nadie. Estarán Rusia, Irán, Israel, Ucrania, Bielorrusia… Todos”, ha defendido Buttafuoco en una entrevista con el diario La Repubblica.
Buttafuoco es un periodista de ideología conservadora que formó parte de la organización juvenil del partido neofascista Movimiento Social Italiano. Antes de la invasión rusa de Ucrania, había expresado públicamente su admiración por Vladímir Putin, calificándolo como “el único verdadero estadista de la derecha”.
El regreso de Rusia se encuentra en el ojo del huracán. La decisión de readmitir al país ha generado un fuerte rechazo, con críticas desde distintos gobiernos europeos e incluso de la Comisión Europea, que ha amenazado con retirar las subvenciones europeas al proyecto si no se revoca la invitación al país sancionado internacionalmente por su guerra contra Ucrania.
European stages must reflect European values.
— Glenn Micallef (@GlennMicallef) March 10, 2026
While Russia continues its illegal war of aggression against Ukraine, this is not the moment for Fondazione Biennale to allow Russia to reopen its national pavilion at the 2026 Venice Biennale.
Culture promotes and safeguards… pic.twitter.com/yV1RS4lhRe
Hace unos días, los ministros de Cultura de 22 países europeos, entre ellos Francia, Alemania, España y Ucrania, enviaron una carta a la organización de la Bienal de Venecia para solicitar la retirada de la participación de Rusia.
Cada pabellón veneciano está planteado como una ventana a la cultura y las inquietudes artísticas de un país. Rusia llevará su proyecto The tree is rooted in the sky (El árbol ha arraigado en el cielo), mientras que la delegación ucrania mostrará Security guarantees (Garantías de seguridad).
El Ministerio de Cultura de Italia ha solicitado a la Bienal de Arte de Venecia que facilite, con la “máxima urgencia”, la documentación relativa a la participación de Rusia en la próxima edición —incluyendo comunicaciones con autoridades de Moscú y detalles de cómo se está organizando y financiando la participación— para evaluar su “compatibilidad” con el régimen europeo de sanciones vigente. El ministro de Cultura, Alessandro Giuli, se ha desmarcado de la iniciativa de readmitir a Rusia y ha afirmado en un comunicado que se trata de “una decisión autónoma” de la Fundación veneciana.
Además, en la nota también destaca, con cierto tono de reproche, que Italia se pone del lado del patrimonio ucranio atacado. “Italia dedica gran atención al cuidado del patrimonio artístico ucranio afectado por los bombardeos rusos desde hace ya más de cuatro años, comprometiéndose a la reconstrucción de uno de los edificios símbolo de la historia de Ucrania, la gran catedral ortodoxa de Odesa, gravemente dañada por el conflicto”, apunta el ministro.

El presidente de la Bienal ha reivindicado la necesidad de que el arte fomente el diálogo entre países, incluso si están en conflicto. “Rusia es propietaria de un pabellón en Venecia desde 1914 y ha estado ausente desde 2022. Usemos el arte. La Bienal es un espacio de convivencia para el planeta”, ha sostenido Buttafuoco.
Para rebajar la tensión, Buttafuoco ha llegado a proponer que la Bienal acoja únicamente a artistas rusos disidentes. El ministro de Exteriores italiano, Antonio Tajani, ha considerado que optar por artistas críticos con el Kremlin podría interpretarse como “una buena señal”. “Debemos tener cuidado a la hora de hablar de cultura. Una cosa son los oligarcas y otra el pueblo ruso. No tenemos que quemar a Dostoievski, Tolstói o Gorki porque fueran rusos”, ha subrayado Tajani.
Protestas por Israel
A la polémica por la presencia de Rusia se suma la creciente presión para apartar a Israel por su actuación en Gaza, una exigencia impulsada por artistas y colectivos internacionales como el Art Not Genocide Alliance (ANGA) que han enviado una carta a la dirección secundada por cerca de dos centenares de firmas de artistas, comisarios y trabajadores culturales participantes en la Bienal. La misiva no ha hecho efecto y la Bienal mantiene la participación de Israel, que para esta edición ha seleccionado la instalación The Rose of Nothingness (La rosa de la nada), del artista Belu-Simion Fainaru, comisariada por Koyo Kouoh.
En la edición de 2024, que empezó pocos meses después del estallido del conflicto en Gaza, se multiplicaron las llamadas al boicot a Israel, pero la organización confirmó el derecho de su delegación artística a participar en la cita y los preparativos siguieron su curso. Sin embargo, el pabellón no se llegó a inaugurar por decisión de sus responsables, la artista Ruth Patir y las dos comisarias del proyecto, que no avisaron de su iniciativa al Gobierno israelí. “La artista y los comisarios del pabellón inaugurarán la exposición cuando se alcance un acuerdo para el alto el fuego y la liberación de rehenes”, rezaba un cartel colgado a las puertas del pabellón. La artista afirmó que se sintió incapaz de presentar un proyecto que aborda “la vulnerabilidad de la vida” en un tiempo que demuestra “un desprecio insondable por ella”.
Este cóctel de tensiones políticas, debates sobre la participación de determinados países y la gestión institucional del arte ha derivado en una escalada de tensión que ha convertido la prestigiosa cita artística en un auténtico campo de batalla cultural.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.


























































