Los Museos Vaticanos sacan a la luz un ‘Redentor’ inédito de El Greco oculto tras una falsificación
La obra, cedida al papa Pablo VI por un intelectual español, se exhibirá por primera vez el sábado junto a una pintura juvenil del artista


Los Museos Vaticanos mostrarán por primera vez una restauración que ha permitido redescubrir una obra de El Greco que durante décadas permaneció parcialmente oculta bajo un calco realizado por un falsificador. Se trata del cuadro El Redentor, un óleo sobre tabla de pequeñas dimensiones (45 x 29 cm) realizado entre 1590 y 1595 por el gran maestro del manierismo español, que representa un Cristo redentor o salvador del mundo.
La tabla formaba parte de la colección privada del intelectual y político español José Sánchez de Muniain, que la donó al papa Pablo VI en el año 1967. Desde entonces, según han informado los Museos Vaticanos en un comunicado, se había conservado en la Sala de los Embajadores del apartamento pontificio del Palacio Apostólico del Vaticano, que es el lugar donde los Papas suelen recibir a las visitas y delegaciones oficiales y que está decorado con obras de arte y objetos de gran valor cultural.
Durante mucho tiempo, esta obra llegada de España y desconocida para el gran público no fue correctamente interpretada ni valorada. La composición estaba incompleta y se percibía que la pintura había sido retocada, pero hasta ahora no se habían realizado investigaciones en profundidad que permitieran reconstruir su historia.
Ahora, los Museos Vaticanos han sometido El Redentor a una restauración y a un estudio científico que han permitido descubrir “de manera inesperada y emocionante un auténtico palimpsesto pictórico bajo la superficie del cuadro”, es decir, huellas ocultas de pinturas anteriores. Han salido a la luz al menos dos capas subyacentes en las que aparecen bocetos de dos composiciones de El Greco, el genial pintor nacido en 1541 en Candía (actual Heraclión), en la isla de Creta, y fallecido en Toledo en 1614, que se formó en Italia y consolidó su carrera en España.
Los Museos Vaticanos han explicado que la obra sufrió un deterioro progresivo hasta los años sesenta del siglo XX, cuando presumiblemente fue repintada. En esa época, las obras del gran artista cretense se volvieron muy codiciadas, en gran parte por su reconocimiento como precursor del arte moderno, en particular del expresionismo y del cubismo. Y con ello surgieron copias y falsificaciones de sus trabajos. En este contexto, el cuadro del Redentor fue alterado por un falsificador anónimo que ocultó la pintura original y redibujó de manera aproximada la figura de Cristo. Esos añadidos terminaron ocultando buena parte de la pintura original y distorsionaron la calidad del cuadro, que durante años pasó prácticamente desapercibido.
Ahora, los restauradores del Vaticano, dirigidos por el maestro Paolo Violini y por Alessandra Zarelli, han eliminado esos repintes y han recuperado cuidadosamente las capas originales concebidas por El Greco, sacando a la luz gradualmente “elementos cuya presencia ni siquiera estaba asegurada”. “Todos los datos, comparados con los de otras pinturas del artista, confirmaron la plena autoría de la obra”, aseguran desde los Museos Vaticanos.
El proceso ha revelado además un hallazgo inesperado: bajo la capa visible se conservan dos composiciones anteriores del propio artista, lo que permite asomarse al proceso creativo de uno de los grandes maestros de la pintura europea.
Este sábado se inaugurará una exposición en el Palacio Papal del pueblo romano de Castel Gandolfo que girará en torno a esta obra de El Greco, que estará acompañada por un San Francisco del mismo autor, que es una témpera de formato reducido (28 x 20 cm) que representa a San Francisco de Asís y que ha sido cedida por la Fundación A. y M. A. Pagliara de la Universidad Suor Orsola Benincasa de Nápoles. Se trata de una obra maestra de juventud, fechada en torno a 1570, realizada probablemente durante un viaje a Roma, después de que el artista pasara por los talleres venecianos de Tiziano y Tintoretto.
Esta pintura está inspirada por las composiciones de Tiziano y se caracteriza por la presencia de fray León, un monje que acompañaba al santo en actitud contemplativa. Esta figura, que El Greco abandonaría al inicio de su etapa española — cuando sus composiciones comenzaron a estar más centradas en la figura principal y más estilizadas —, reaparece en sus últimos años de carrera, incorporándose nuevamente a su lenguaje pictórico más maduro. La obra fusiona la influencia de la tradición italiana, aprendida en Roma y Venecia, con los primeros rasgos del estilo inconfundible y místico que El Greco perfeccionaría en Toledo.
La comparación entre ambas piezas permite observar la evolución del pintor cretense desde sus años de formación en Italia hasta su madurez artística en España.
La exposición de ambas obras, titulada ‘El Greco ante el espejo: dos pinturas en diálogo’, ha sido planteada también como un homenaje al pontífice León XIV, en el año en que se conmemora el octavo centenario de la muerte de San Francisco de Asís.
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