Miles de personas se manifiestan por Gaza en medio del Festival de Venecia
Una marcha pacífica convocada en el Lido, sede del certamen, denuncia el “genocidio” cometido por Israel


El Lido es una plácida isla cerca de Venecia. Un lugar apartado, de pocos vecinos, donde casi nunca sucede nada. Salvo dos semanas al año, cuando lo invaden las estrellas del festival de cine. Pero hoy sábado, en una de las jornadas más importantes del certamen, por las calles ha desfilado también otra marea: varios miles de personas ―5.000 según los organizadores, a falta de datos oficiales― avanzaron en una manifestación hacia el Palazzo del Cinema para denunciar el “genocidio” de Israel en Palestina y pedir más apoyo y acción contra esa masacre a todas las instituciones. Incluida la propia Bienal que organiza la Mostra del cine.
“No hacen falta palabras para explicar por qué esto es importante. Basta con tener ojos”, aseguraba Orietta Gehizzo, de 67 años, mientras sujetaba una de las muchas pancartas desplegadas. La protesta arrancó en la plaza de Santa María Elisabetta, el principal punto de desembarco del Lido. Ahí estaban desplegadas en el suelo decenas de barcos de papel con la bandera palestina. Y un anuncio de la “mayor flotilla civil” que se está organizando para poner rumbo a Gaza, con delegaciones de unos 40 países.
Por lo pronto, en el Lido, había gente de todas las edades. Se oía hablar sobre todo italiano, pero también árabe, e inglés. La agencia local, Ansa, divisó algún rostro conocido: la propia madrina de esta 82ª edición de la Mostra, Emanuela Fanelli; el actor Lorenzo Zebetti, que apareció en la película de inauguración, La gracia, de Paolo Sorrentino; Zerocalcare, probablemente el dibujante de cómics más exitoso y conocido de Italia; o la intérprete Donatella Finocchiaro, que participa en otro filme del certamen, Amata, de Elisa Amoruso, en la sección Giornate degli Autori. Y quien se ha mostrado entre los principales impulsores del movimiento V4P (Venecia por Palestina), organizador de la concentración.
La sigla reúne a unos 1.500 nombres del cine italiano y alguno internacional ―como Marco Bellocchio, Matteo Garrone, Ken Loach o Céline Sciamma― que pidió por carta el 22 de agosto al festival que se posicionara más claramente ante la masacre que Israel perpetra en Gaza. El director del certamen, Alberto Barbera, contestó que son una institución cultural, no les corresponde hacer declaraciones políticas y que, en todo caso, su posición es evidente: se resume en que el concurso incluye The Voice of Hind Rajab, de Kaouther ben Hania, que filma la muerte de una niña a manos de las tropas israelíes, recuperando los audios reales de su llamada de socorro a la Media Luna Roja. Se verá el miércoles 3. El mismo día en que se proyecta In the Hands of Dante, de Julian Schnabel, cuyo reparto cuenta con Gal Gadot y Gerard Butler.
Ambos actores mostraron anteriormente su apoyo al Gobierno israelí, de ahí que una segunda carta de V4P pidiera a la Bienal retirarles la invitación. Barbera se negó a lo que considera una “censura”. Gadot no vendrá, Butler aún no se sabe, pero esta nueva petición lleva días generando debates en la prensa italiana. E incluso dentro del propio movimiento. Algunos firmantes célebres de la primera misiva, como el actor Carlo Verdone, se disociaron de lo que consideran un atauqe personal.
La matanza en Gaza, de todos modos, sobrevuela el certamen. El cineasta griego Yorgos Lanthimos mostró en su solapa un broche con la bandera palestina y la marroquí Maryam Tuozani lució en la alfombra roja un bolso en el que se leía “stop genocide in Gaza”. Parte de los asistentes sigue convencida de que la sinusitis grave que impidió a George Clooney aparecer en la rueda de prensa de Jay Kelly fue más bien alergia a posibles interrogantes incómodos. Al presidente del jurado, Alexander Payne, le pidieron su opinión el primer día. Contestó que no estaba “preparado” para esas preguntas.
“¿Cómo no estar aquí? En este momento en que los gobiernos no se posicionan tenemos que decir las cosas claras: ‘Es un genocidio", denunciaba otra manifestante, Enrica Mazzon, de 49 años. “El mundo se desliza hacia la apatía respecto al sufrimiento”, agregaba Federico Giordano, de 28. La marcha se movió por el Gran Viale del Lido, la principal avenida de la isla, precedida por un amplio dispositivo de seguridad, y tenía previsto llegar lo más cerca posible del festival. Aunque el acceso al área del certamen está delimitado por controles policiales. Así que la manifestación no pudo colocar su huella en la alfombra roja. Espera, por lo menos, dejarla en las conciencias.
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