Hidrogenesse, postales de verano o bañadores
Anoche se presentaba en sociedad un nuevo festival de verano, MurciaSound, y para acogerlo alguien tuvo la brillante idea de invitar a Hidrogenesse
Anoche se presentaba en sociedad un nuevo festival de verano, MurciaSound, y para acogerlo alguien tuvo la brillante idea de invitar a Hidrogenesse. Sobresaliente, porque ya había ganas de volver a ver al dúo catalán y sus peripecias en directo. La única competencia vino de los estupendos Hola a todo el mundo, una pandilla de polivalentes músicos que enseñan su sabiduría popular de veintitantos. Encantados nos quedamos, al igual que con Genís Segarra y Carlos Ballesteros.
Porque cuando la grandeza y la tontería convergen en la música el resultado suele ser un pelotazo. Si a esto se añade un esteticismo indescriptible y la genialidad de convertir rutinas o chorradas en canciones de culto para una masa que corea en comunión con el grupo y su parafernalia, entonces sólo nos queda ser fans de esa banda con nombre de gel de baño que canta a los caballitos ponis lo mismo que a un vocoder.
Embelesaron a una sala El Sol abarrotada con la mayoría de sus pelotazos, que son muchos, algunos clásicos y otros nuevos, incluidos en sus dos recientes trabajos, Animalitos y Bestiola, su álbum de rarezas. De blanco impoluto, Genís (muy ibicenco a la vez que rockero) y Carlos (tenista profesional con collar) adoptaron durante toda su actuación su papel de artistas animadores sociales para dar la bienvenida al verano. Regalaron postales como Hidroboy o Vuelve conmigo a Italia e hicieron pensar que, efectivamente, podríamos llevar puesto el bañador.
Toda su rabia y elogio a Los perezosos, glam destilado en Fuig llop fuig llop fuig o técnica y High School en Eres Pc eres Mac, fueron algunas de las razones por las que algunos sienten tanto orgullo patrio y por las que Hidrogenesse se tercian imprescindibles en nuestra música.



























































